6 dic. 2012

Pompas de jabón para cubrir una vergüenza




2012 Plaza de Sant Felip Neri (Barcelona).

Esta recoleta y atractiva plaza Barcelonesa alberga uno de tantos hechos acaecidos durante la vergonzosa guerra civil española, que no por menos conocido carece de importancia, aunque sólo sea para evocar la Memoria Histórica que tan fácilmente perdemos y que tantas y tantas veces nos arriesgamos a que se muestre de nuevo como un maldito "deja vu".

El 30 de enero de 1938, suenan las sirenas en Barcelona. La ciudad se prepara para recibir un nuevo bombardeo de la aviación franquista. Diversos ciudadanos corren a refugiarse en la iglesia de esta plaza cuando varias bombas caen en su mismo centro.
El resultado: 42 civiles muertos, la mayoría de ellos niños, que tuvieron la desgracia de ubicarse en un lugar inadecuado en el momento más inoportuno.
La fachada del templo presenta como muestra del hecho numerosos impactos de metralla, en muchos de los cuales podría caber un puño entero.

Yo mismo, me contaba entre los miles de barceloneses que ignoran la historia de esta plaza, hasta que hace pocos días, durante una quedada nocturna de mi grupo fotográfico, Josep Mª Lombart tuvo la amabilidad de refrescarme la memoria, explicándome estos hechos con su característico apasionamiento.
Me quedé unos momentos escudriñando cada rincón de la pequeña plaza.

A veces odio tener tanta imaginación. Una vez más había procesado las explicaciones de mi amigo, dándole un formato de película tan real, que me estaba entristeciendo por momentos.
Afortunadamente, cosas muy bonitas sucedían en ese lugar mientras yo reflexionaba. En un rincón y ajeno a todo el mundo, un fotógrafo cargado con todo su equipo, trataba de pillar el mejor ángulo de su modelo.
En el resto de la plaza, unos verdaderos artistas de la calle conseguían trabajar enormes y largas pompas de jabón, dotadas de un brillo y transparencia realmente atractivos, resultado de haber logrado capturar todos los colores del arco iris.
Varias familias observaban las evoluciones de estos jóvenes, mientras depositaban algunas monedas en el típico cestito.
Unos diez o doce niños jugaban a reventar las pompas cuando los artistas las acercaban a sus cabecitas. Unos niños del siglo XXI, nacidos en tiempos de paz y que sin duda, éstos sí, estaban en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Una placa en memoria de las víctimas de ese bombardeo presidió en su dia la fachada de la iglesia de Sant Felip Neri. El poema de Sam Adams, titulado “Impactos de bala de la Guerra Civil". El escrito sobre la metralla nos advierte:
“estos impactos son un monumento medio escondido que la gente ignora y que la historia pasa por alto o trata de esconder".

En este pequeño repor tampoco puedo olvidarme de las más de 1.900 bombas que en 385 ataques aéreos cayeron sobre la ciudad de Barcelona durante los tres años de esta sangrienta y estúpida guerra (como todas, claro).

Uno de los ángulos en los que sucedía la acción me ofrecía la foto en bandeja: las pompas de jabón por delante de la metralla. Paz y alegría por delante de guerra y tristeza. Amor, donde antaño residió el odio y la muerte, transparentándola, no tapándola del todo, para que nadie, absolutamente nadie olvide jamás que las aventuras de los visionarios tarde o temprano las pagan quienes no fueron preguntados.
Pero justo en el momento de disparar, alguien pasó junto a mí, rozándome lo suficiente para estropearme una foto única.

O quizá no.

18 oct. 2012

¡¡ Smartphonito, smartphonito !!




                 
                     2012 Parc Güell (Barcelona)

- ¡¡ Smartphonito, Smartphonito, ¿hay alguien más bella que yo?!! - le preguntó la princesa al telefonillo.

- ¡Pues sí, hija. Unas cuantas se me ocurren!... - le contestó su Smartphone con una cantinela burlona y ofensiva.

- ¡Jodó, pues si que me han cambiado el cuento! - protestó la Dama quinceañera, con la mosca tras la oreja.

Y en un arranque de rabia lujuriosa femenina, arrojó el aparato tan lejos como pudo, golpeándole la cabeza a un humilde señor que por allí circulaba.

Moraleja:
Si te cabreas con tu Smartphone, no lo arrojes lejos. NI tampoco muy cerca. Llámame al movil y te lo paso a recoger. El cargador también me lo quedaría, o cambio todo por un pack de limpieza para el cutis. Mi nº es: 696969696  Ext.9

16 oct. 2012

La Dama de Cudillero

   2012 Cudillero (Asturias)

A ese sol teñido de rojo y apostado sobre los acantilados, le faltaba poco menos de una hora para despedirse hasta el día siguiente del bello pueblo de Cudillero.
En el hotelito donde nos hospedaríamos esa noche nos aconsejaron que no nos perdiéramos el paseo de los Miradores, que se desarrolla por la parte alta de la villa.
La fachada marítima de Cudillero, igual que la de muchas villas hermanas de todo el litoral cantábrico, es como un anfiteatro romano en el que el escenario es el puerto, con su escollera que lo abriga de los temporales y las gradas son las hileras de casitas de tres o cuatro plantas, pintadas en alegres colores y colocadas de tal manera que parecen apiladas unas encima de otras.
Las une un verdadero laberinto de pasadizos, en algunos puntos con menos de 1 m de ancho y un sinfín de escaleras que permiten acceder a los distintos subniveles de estos pasillos. De vez en cuando, el espacio se abre formando un mirador sobre el mar y los tejados de las casas situadas más abajo, compitiendo en belleza con algún mirador vecino. Debe haber cinco o seis. Nosotros sólo recorrimos cuatro de ellos.
Rebasamos el último escalón del cuarto mirador. Y digo último, no porque terminara la escalera en ese descansillo, sino porque me negué a seguir subiendo. Hacía rato que el “garrafón” de 5 litros que llevo atado a mi barriga desde hace unos años, me obligaba a resoplar y a cansarme más de lo debido. Es decir, me sobran unos quiilitos.
Con una envidia de la llamada “cochina” observaba a mi mujer, que a pesar de seguir con el puñetero tabaco subía mucho más fresca que yo.
En esas reflexiones me hallaba cuando oí una voz a mi espalda que me preguntó en un tono muy cordial si estaba cansado.
Me di la vuelta y vi ante mí una ancianita de unos 85 años o quizá alguno más, que me observaba entre curiosa y benevolente.
Le comenté que sí, que el pueblo era una preciosidad pero que debía ser agotador subir y bajar estas gradas cada día, y más para un anciano.
Ella me respondió que estaba lógicamente acostumbrada y que como no tenía prisa alguna, se tomaba todo el tiempo del mundo para ir subiendo, a la vez que se entretenía en charlar con sus vecinas.
Por un momento pensé en mi ciudad, Barcelona y en lo rápido que sucede todo allí. En seguida, me quité esos malos pensamientos de la cabeza. ¡¡Que agobio!!!
Echando una ojeada a ese sol que me esperaba para consentirme fotografiarlo en su fusión con la tierra, continué la conversación con esa mujer, mientras Teresa encendía otro pitillo.
Es curioso, en Barcelona procuro no encontrarme con ningún vecino de escalera. Aquí y en general cuando dejo mi ciudad, es lo primero que busco.
Pero hay veces que entrando en conversación con extraños, se mete la pata. Y es lo que hice yo cuando le comenté a la anciana las increíbles vistas que se disfrutaban desde ese pequeño patinejo donde estábamos y el maravilloso espectáculo que podría ofrecer una tormenta, o galerna, con el mar realmente bravo.
En ese momento, aquella viejecita que hasta entonces había permanecido apoyada en la barandilla de su patio, se irguió suavemente y levantó la cabeza mientras sus ojos se clavaban en el infinito, mucho más allá de la escollera. Unos ojos grandes, redondos, hundidos y de un profundo y llamativo azul, tan intenso como ese mar que sin duda dirigía y gobernaba su vida. También noté que se humedecían un tanto y sentí que quizá no debía haber hecho ese comentario.
Como espoleada por algo muy concreto y con una voz temblorosa y dulce empezó a contarnos un poco de la historia de su vida:

-“¿Ves esa escollera del fondo, hijo? – me dijo mientras la señalaba – Parece alta, ¿verdad? Pues no recuerdo las veces que he visto ese mar tan bravo y que tanto os gusta a turistas y fotógrafos, saltando por encima de ella y llevarse por delante algunos de esos coches aparcados ahí abajo y también las barcas del puerto”-
Haciendo una leve pausa, que sin duda agradeció su viejo corazón, continuó:
-“ Ese mar y esta vista que tanto admiráis y de la que tanto disfrutáis, para mí han sido motivo de angustia y sufrimiento cada día, todos los días de mi vida desde que tengo uso de razón”-
Yo la miraba fijamente, cada vez más interesado en ella. Incluso mi mujer apagó el cigarrillo, para prestarle atención.
-“Hijo, es normal que visitando por unas horas el pueblo, aprecies más que nada los colores y la belleza de este lugar. En ese aspecto, yo disfruto de Cudillero igual que tú.
Pero no puedes imaginarte qué duro es venir del colegio por la tarde y darle un beso a un padre que sale a la mar, a veces días o meses enteros y rezar a la Virgen por la noche, de la mano de mamá, pidiendo que vuelva vivo, mientras ambas perdemos nuestras miradas en ese horizonte.
No sabes cuánto se sufre cuando tu marido se despide de ti y de tu hijo y temes que ese beso y ese adiós sea el último, mientras cada noche la mirada busca inútilmente su barco en el horizonte, aun sabiendo que no lo puedes ver.
Ni te imaginas cómo late el corazón de una madre cuando ve alejarse del puerto el barco en el que se va a faenar su hijo y el escalofrío que recorre el cuerpo cuando piensas en la posibilidad, por remota que sea, de que se lo lleve el mar, mientras observas ese horizonte sin querer ver una mala señal.
Y no sabes cuánto y cuánto se sufre, después de toda una vida sufriendo, al ver que ese barco además de tener a tu hijo de pasajero, también se lleva a tu nieto…”-
Lo dejó aquí.
Se emocionó tanto que no fue capaz de continuar, pero siempre sin perder la compostura y con la mirada perdida en aquel horizonte tan responsable y conocedor de los secretos de su vida.
Seguramente su semblante ciertamente orgulloso y altivo y su abrumadora sencillez, a buen seguro la habían ayudado en un peregrinar tan duro, durísimo como era el suyo.
Era sin duda una valiente mujer que había sufrido varios roles en uno: hija, esposa, madre y abuela de pescadores.
Era una de aquellas numerosas y anónimas mujeres que vemos esculpidas en bronce o hierro en los paseos marítimos de muchísimos pueblos costeros. Cada una de esas estatuas encaradas al mar, buscan con su mirada perdida lo mismo que esta buena mujer: su horizonte particular, una parte de sí.
Mi mujer también se había emocionado. Y yo.
Me acerque a la anciana y me despedí, nos despedimos de ella, dándole un par de besos en las mejillas, sin preguntarle si alguno de estos varones, a los que deberíamos agradecer alguna vez su esfuerzo, se reunió con el mar por culpa de una de esas tormentas que tanto nos gusta fotografiar. No me atreví.
Ella nos devolvió los besos y nos deseó un buen viaje, mientras nos despedía con la mano. Incluso le vi esbozar una sonrisa.
Mientras bajábamos a paso ligero hacia la escollera para fotografiar una magnífica puesta de sol que ya empezaba, me percaté que no le había preguntado su nombre.
La verdad es que me hubiera gustado saberlo para poder hacer este escrito dirigiéndome a alguien en concreto, pero visto el porte y la clase que lucía esa buena anciana, se me ocurrió que mis ojos muy probablemente habían tenido el placer de ver y disfrutar de toda una Dama, la Dama de Cudillero.

6 sept. 2012


Fumando espero

Barcelona, Raval.
24 de junio, San Juan. 13 h. Calles vacías. Soledad y silencio absolutos.

Txema apura su último pitillo, asomado en el agrietado balcón de aquella maloliente pensión de 3ª, que un mal amigo le recomendó seis meses atrás y que se había convertido en una ratonera de la que no podía escapar.
Su mirada divagaba a lo lejos, perdida en diversos rincones de una acera, donde junto a unos contenedores descansaban latas de cerveza, botellas de licor vacías, restos de confeti, serpentinas, carcasas de petardos, cañas huérfanas y otros restos de manchas de pólvora negra, entre las que se camuflaban las defecaciones de algún perro, cuyo amo no había sido capaz de retirar, a pesar de no ser un amputado de ambas manos.

Txema también tenía resaca. Y mucho sueño.
Pero no era debido a las lógicas juergas, verbenas y borracheras de una noche como la anterior, sino porque se había pasado las últimas 24 horas sentado en el único sofá de aquel antro, bebiendo hasta casi apurar una botella de whisky barato y fumando sin parar, con la intención de evadirse de una realidad sórdida y pegajosa como las noches de aquel horrible y seco verano. Una realidad que a esas horas del día, volvía a plantarse delante de sus ojos, más aún, dentro de su cerebro, recordándole que ya había regresado de su corto sueño.

Txema nació en Guernika un mes de abril de 1990. Buen estudiante, terminó la carrera de filología alemana por la Universidad de Bilbao hacía poco más de un año y con un espectacular promedio de 9,5.
Lleno de sueños, se despidió de su madre, viuda hacía tres años, mientras repasaba con su mirada aquel entorno rural que le vio crecer.
Se trasladaba a Barcelona para iniciar su vida laboral como profesor de alemán en una academia concertada de Nou Barris, en la que ganó merecidamente su plaza después de inundar la Península Ibérica con su curriculum (vitae, adjetivado así cuando existía vida en la Tierra). Su objetivo final era la universidad y obtener una cátedra en ella.

Aquellos primeros meses en su nueva ciudad adoptiva fueron difíciles, pero muy agradecidos. Vivía en un piso del ensanche de 150 m2 junto a otros cuatro compañeros. Se ganó el respeto de los demás profesores en la academia y poco a poco fue creciendo su círculo de amistades, relacionadas básicamente con el mundo docente. Incluso llegó a tener pareja estable, Sonia.
Pero su suerte empezó a cambiar aquella maldita madrugada de finales de enero, cuando un niñato tarado, lleno de alcohol y drogas hasta el flequillo embistió la scooter de Sonia a toda velocidad, dándose posteriormente a la fuga. Aquella chiquilla, preciosa, inteligente y llena de vida moría pocas horas después en un hospital con su mano derecha fundida en la de Txema.
Pasados dos meses, la maldita crisis se cebó en su academia. Los recortes afectaban seriamente la cofinanciación, obligando a los dos socios que la fundaron a cerrarla a cal y canto, dejando en la calle a 24 personas, entre ellas Txema.

La dureza de la situación social que se vivía en la ciudad y en todo el país impedía al chico encontrar algún trabajo que pudiera preciarse de ese nombre.
Iba trampeando la situación como podía, pero poco a poco su situación económica empeoró cuando agotó los pocos ahorros que tenía, hasta el punto de tener que abandonar el piso, ya que los otros muchachos que lo habitaban se quedaron también sin trabajo. Su madre, allá en Guernika, tenía lo justo para subsistir y no podía ayudarle.
Del grupo de amistades que tenía se quedó con tres, que estaban peor que él. El resto, le recordaba una vez tras otra su caída, con comentarios tan poco acertados como inconvenientes. Y es que la gente sigue sin saber discernir al pobre de la chusma (que, aunque parecida al primero, suele actuar de oficio).
Estaba literalmente sólo. Y también se sentía muy, muy sólo.

Mientras se deprimía por momentos pensando y auto complaciéndose en todas sus miserias, se dio cuenta que inconscientemente se había sentado en la barandilla del balcón, con su cuerpo encarado al vacío.
Un escalofrío intenso y prolongado recorrió su cuerpo, mientras permanecía agarrado a la barandilla con ambas manos. Pero, paralelamente, comenzó a sentir también un sentimiento muy contrario: cuanto más miraba hacia abajo, más le atraía la idea de lanzarse a ese vacío que, con un poco de suerte, le ayudaría a terminar con una pesadilla de la que no podía despertar.

Muy despacio, soltó su mano derecha. Empezó a sudar cuando la imagen de Sonia cruzó su cerebro.
Cuando se disponía a soltarse definitivamente para caer, su móvil empezó a sonar. A sonar, a sonar, a sonar… Mucho. Demasiado, para su gusto.

Con la mano que tenía libre se lo sacó del bolsillo de la camisa y se lo acercó al oído: -¡Digaaaa!- espetó con un tono ciertamente agresivo y molesto.
-¡No lo hagas! ¡Te pido por favor que no lo hagas! – le susurraba una voz al otro lado del auricular.
Txema palideció y como despertando bruscamente de ese peligroso círculo vicioso en el que se hallaba inmerso, dejó de mirar hacia abajo mientras trataba de agarrarse a la barandilla como podía para no caer. ¡Esa voz, esa voz…!¡Qué familiar le resultaba!...

-¿Porqué quieres hacerlo? – oía - ¿No decías siempre que querías ser como yo? ¿Por qué no lo intentas ahora que tienes ante ti tu prueba de fuego? ¿Acaso no has entendido aún que cada vez que caes tienes que saber levantarte? ¿Acaso no entiendes que con cada caída aprendes a ser más fuerte para superar la siguiente? –
La voz continuó: -¡Debes seguir adelante. Acabar ahora sería demasiado fácil. Piensa con objetividad y frialdad en tu futuro. Verás como encontrarás una salida digna para ti. Pero por encima de todo, quiero que nunca olvides cuánto te quiero, hijo mío!

La suave voz enmudeció y el teléfono móvil volvió a emitir su característico bip.
El jóven lloraba ahora como un niño. Jamás pensó que existiera nada más allá de esa vida miserable que conocía, pero allí estaba el testimonio de su padre, quien desde otra dimensión, desde algún lugar que a él le costaba mucho de entender y mucho más de imaginar, innegablemente le acababa de salvar la vida.
Ciertamente, porque Txema se dio la vuelta hacia el interior de la habitación, y sin pensárselo dos veces, cogió su maltrecha maleta y colocó en ella la poca ropa de que disponía.
Se acercó luego a la estantería, que pedía a gritos tres tornillos más para quedar bien sujeta y de un zarpazo recogió todos sus libros que siempre le acompañaban en sus peregrinaciones. Abrió con delicadeza aquella obra maestra de Hermann Hesse, “El lobo estepario” y más o menos por la mitad sustrajo los 840 € que aún le quedaban. Los últimos.
De paso, volvió a echar una ojeada a ese maravilloso libro del autor alemán: ¡Cuánto se le parecía ese melancólico joven que abandona un día la pensión donde vivía con su tía dentro de un ambiente burgués! ¡Cuan parecidas eran aquellas anotaciones que dejó al irse, con las desventuras de su propia vida!!!.

Colocó con mimo el libro dentro de la maleta, la cerró y la dejó junto a la puerta del pasillo.
Luego, puso dentro de un sobre los 300 € correspondientes al importe de la última mensualidad de la pensión, que vencía tres días después, anotando el nombre del casero y lo dejó suavemente sobre la mesita de noche.
Apuró los restos de comida que aún tenía en su pequeño Siemens de los ’80, increíblemente activo después de 33 años.
Se dirigió de nuevo al balcón, pero esta vez tan sólo para correr la cortina y conseguir algo más de intimidad.
Cogió el móvil y rescató de la agenda el teléfono de la compañía de autobuses Eurolines. Llamó y preguntó al empleado que salidas tenían previstas para última hora de la tarde. Había tres: una a Marsella, otra a Salzburg y la última a Düsseldorf. Fue esta última la que escogió y reservó.

Con todos los deberes hechos, Txema decidió hacer tiempo relajándose un poco. Se estiró en el maldito sofá, que ahora ya no le parecía tan horrible, colocó sus manos cruzadas tras la cabeza, apoyando allí su nuca y esbozó una leve sonrisa, la primera de los últimos días, mientras pensaba que en Düsseldorf, tan lejos de casa, seguramente podría volver a empezar.
Pensó también en el extraño hecho acaecido con el “retorno” de su padre, esa oportunísima conversación que le devolvió la serenidad y que estaba agradeciendo con un beso al aire.
La paz se apoderaba poco a poco de su cuerpo y su mente y en menos de cinco minutos, Txema dormía como un bendito... sin perder ni un ápice de su sonrisa.


 

15 jul. 2012

Pablo Arias

Link para que disfrutéis de su galería en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/fotos_de_pablo_arias/sets/

A Pablo lo conozco virtualmente, a través de su obra en Flickr.
Aún no he tenido el placer de verle en persona y marcarnos una jornada fotográfica en Madrid, donde él reside, o en Barcelona. lo mismo da, pero en absoluto descarto la oportunidad de poder hacerlo.
Lo que si es cierto, es que hace tiempo que me enamoré de la pulcritud, finura y equilibrio de su obra fotográfica y en cierta manera, también ha sido un poco mi maestro en el tema de la luz, tan difícil de conseguir con buen criterio y la administración de un color con el punto de saturación justo.
Pablo creo que debe estar en esta galeria de amigos por méritos sobrados. y nadie mejor que él mismo para definirse. Es por ello que adopto sus propias palabras de su perfil:

"Como todo buen aficionado, al principio fui autodidacta. Me gustaba la fotografía, pero no sabía muy bien porqué. Mi miopía desde muy pequeño, pudo ser una de las causas. Veía todo ligeramente desenfocado y me recordaban las fotos "maravillosas" que había en algunas revistas. No sé si por puro masoquismo, decidí que yo tenía que hacer fotos como aquellas. El caso es, que con este deseo de copiar mi propia visión, empezó a nacer en mí una afición que me ha acompañado durante toda la vida.

Fue primero con la Yashica de mi hermano. Más tarde con una Minolta SRT 101 que fuí a comprar a Canarias. Cuando llegó la era digital con varias compactas. Después con la Minolta Dimage Z1, la Nikon D50 y ahora con la Nikon D300. Con ellas, he ido aprendiendo, que independientemente de la cámara que se tenga entre manos, cualquier foto puede llegar a ser muy buena, si logras transmitir a quien la ve, esa idea que tienes en mente y que te ha llevado a realizarla".

Hasta la fecha ha colaborado con www.alsanchhoteles.com/blog, http://www.benidormclick.com/, http://www.zonaretiro.com/ y Grandes Espacios digital.

Úlitma colaboración con el programa de Canal 9 (La autonómica valenciana), "El poble del costat"
www.rtvv.es/va/elpobledelcostat/  y la página web de la ETSI de caminos canales y puertos.

Estos son los links a sus blogs:
vallemadrid.blogspot.com/
fraccionesdesegundo.blogspot.com/
pabloarias on 500px

14 jul. 2012

Runa Simi

2012 Tossa de Mar (interior de la muralla)

El quechua o quichua es una familia de lenguas originaria de los Andes centrales que se extiende por la parte occidental de Sudamérica a través de siete países. Es hablada por unos 10 millones de personas y es la familia lingüística más extendida en Bolivia, Perú y Ecuador.
Hacia el S. XV, el llamado quechua clásico se convirtió en una importante lengua vehicular del Antiguo Perú y fue adoptado como lengua oficial por el Estado incaico. Esta variante fue la lengua más importante empleada para la catequesis de los indígenas durante la colonia. A inicios del S.XX, el quechua sufrió un retroceso por el avance del español a través de la escolarización del medio rural.
El autónimo de runa simi ("lengua de gente") está extendido en muchos representantes del conjunto quechua. Se ha sostenido que esta denominación correspondería a su original función de "lingua franca" entre las diversas poblaciones del centro del Antiguo Perú o bien a la oposición respecto a las lenguas habladas por la nobleza dominante.
Luego de la Conquista, el término "runa" sufrió una aculturación, ya que se tergiversó su sentido original de "ser humano" y se usó para designar a los indígenas. Es así que "runa simi" se puede traducir como lengua de indios, o cualquier lengua nativa, para diferenciarla del español (kastilla simi).
Actualmente el Quechua es oficial a nivel nacional en los estados de Ecuador, Perú y Bolivia. También se habla sin ser oficial a nivel nacional en regiones limítofes de Argentina y Chile.
El hecho de que el quechua se consolidara como "lingua franca" de la región andina dio lugar a que dentro de la lengua española ingresaran muchos quechuismos para describir las nuevas realidades que conocieron los conquistadores.
Además, el bilingüismo español-quechua hablado en los Andes, ha desarrollado la formación del español andino, así como la incorporación de fonemas castellanos en los dialectos waywash septentrionales y castellanismos a nivel panandino.
A todo ello, en un Estado conocido internacionalmente por su corruptela política y financiera, se sigue persiguiendo la lengua catalana de manera continuada y perseverante, encontrando su origen en esos mismos núcleos de corrupción antes mencionados.
Así viene sucediendo desde 1714, cuando por culpa de los Borbones y los desmanes de la Corte, España perdió sus territorios del norte de Catalunya (hoy la Cerdanya francesa y el Languedoc) y se vio obligada a refrendarlo por escrito firmando con Francia el vergonzoso Tratado de los Pirineos.

9 jul. 2012

Sol Viento Libertad

Detalles técnicos de la foto original de la moto:

Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/8
Velocidad: 1/160
ISO: 100
Distancia focal: 24 mm
Calidad: RAW


 Las fotos que necesité para la composición 
  
              

              

Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regulo los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque. Poco, porque ya de por sí no había quedado mal.

En PS CS4:

Llevo la foto de la guitarra a capa de fondo, retoco muy poco los niveles, contraste, tono y saturación.
Creo una segunda capa en la que retoco el enfoque, centrándome en el soporte de las cuerdas, ya que es en ese punto donde debe haber más enfoque al ubicarse posteriormente la moto.
Acoplo capas.
Arrastro en el cuadro de capas la foto de la moto, manteniendo la guitarra como capa de fondo y sin tocar nada más, procedo a recortar el fondo del vehículo con la pluma, eliminando lo seleccionado, hasta qure asoma la guitarra. Terminado ésto, ubico la moto, rotándola un poco por detrás del soporte de las cuerdas.
Con la herramienta mover y manteniendo pulsada la tecla "Alt" duplico la moto, la dejo totalmente negra con los niveles y con Edición>Transformar>Distorsionar y luego lo mismo con Deformar, la dejo en el suelo. Eso será la sombra, teniendo en cuenta por donde llega la luz. Rebajo esta capa al 50%, le aplico la herramienta de Degradado en el modo blanco y negro, para conseguir que la sombra sea más potente bajo la moto, que un poco más allá. Aplico ahora un desenfoque gaussiano de 3 puntos. Ya tengo la sombra, que abarca también el soporte de las cuerdas de la guitarra, a cuyos botones de amarre aplico la goma de borrar para eliminar la sombra y destacarlos.
Ahora ya puedo corregir la moto. Como no quedó mal de origen, me decido a no toquetearla mucho, solo un poco los niveles y el enfoque.
Como veis, esta vez el proceso es simple y sin usar apenas filtros. Trabajo puro y duro de PS básico. 

Es hora de aplicar las texturas para culminar la creatividad de esta composición. Escojo primero una textura de arena, la arrastro como capa entre la sombra de la moto y la capa de fondo (la guitarra) y la desaturo un poco, buscando el color parecido a la arena de las playas californianas y su majestuosa luz, que consigo con los niveles. Con la goma de borrar toco aquí y allá para fusionarla con la guitarra.
Aplico ahora en una nueva capa, colocada por encima de la anterior, una textura de cielo, que convenientemente corregida origina una ligera confusión de cielo/mar. La corrijo de tonos y con la goma de borrar, la fusiono con la arena.
NO aplico modo de fusión ninguno y es importante recordar que todo se desarrolla por debajo de la capa de la sombra de la moto, que, a su vez, también está ubicada por debajo de la moto original.
Remato cuatro detallitos y acoplo las capas, guardando en TIFF sin compresión, para futuras manipulaciones en papel.

26 jun. 2012

Os de Balaguer (Lleida)


Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/8
Velocidad: 1/100
ISO: 400
Distancia focal: 100 mm
Calidad: RAW + máxima calidad


Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regular los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque

En PS CS4:

Recorto la foto para recomponerla y lsa roto a la izquierda para mejorar la vertical (había quedado algo caída hacia la derecha). Luego creo una máscara de capa para preservar las edificaciones y poder aplicar un desenfoque gaussiano al fondo.


Realizado esto y en esa misma capa, retoco los verdes y azules del fondo con la opción "Corrección Selectiva" de PS, al objeto de matar un poco esos colores.

Duplico esta misma capa y mediante máscara, corrijo el cielo en tonos y color y aplico también un poco de desenfoque gaussiano, ya que aún se notaba algo de ruido después de la corrección con RAW.

Vuelvo a la capa de fondo y le aplico el filtro Redinamix en poca proporción para resaltar zonas que habían quedado algo oscuras.

En la misma capa y con el filtro Nik, aplico el "Tonal Contrast" para darle más realce a los edificios. Creo luego una capa en la que aplico un filtro Fractalius un poco agresivo esta vez, dejando esta capa con una opacidad del 60% y modo de fusión en "Multiplicar"
Acoplo capas.

Abro nueva capa y coloco una textura de archivo (papel viejo), y borro donde están los edificios para que no se vean afectados por la textura. Dejo la capa al 40% en modo de fusión "Multiplicar"

Acoplo capas y guardo un original en TIFF sin compresión (para futura edición en papel) y otra copia en JPG.

14 jun. 2012

KALA


Maite (Kala), creadora del grupo fotográfico Petjades Mediterànies y amante ferviente de los animales, es uno de los personajes más peculiares que he conocido, como mujer y como fotógrafa.
Esta divertida vilassarenca (de Vilassar de Mar) se define a sí misma como amateur autodidacta y le importa poco la técnica fotográfica. Ello no quiere decir que no sepa lo necesario para manejar una cámara compleja. Simplemente, otorga a este punto una importancia relativa porque la cámara es utilizada sólo como un instrumento necesario para que se exprese su corazón sin tener que explicar con palabras aquello que siente (aunque lo puede hacer muy bien).
Tiene el arte y la sensibilidad de saber notar que la Naturaleza le regala bellos instantes cada día, desde las olas de su Mediterráneo natal, hasta la sonrisa de alguien que pasa. Y necesita como el aire que respira congelar esos momentos para siempre, para sentirse viva y creo que también para sentirse agradecida con esos regalos y así ir llenando poco a poco el álbum de su particular universo con unos cromos coloristas y llenos de vida.
Como nos sucede a casi todos los artistas (y el que diga lo contrario, miente) le encanta dejar huella de su paso por este mundo y cree que con la fotografía lo puede hacer y también puede ayudar a otros a ser felices a través de su obra.
Realmente, no necesita para nada de grandes técnicas de retoque. Las anécdotas al respecto con las que nos divierte a menudo lo demuestran.
Y no lo necesita porque la composición, el encuadre y el equilibrio que tienen sus trabajos, así como las ganas de transmitir, de pegar fuerte allí donde duele, son sus grandes armas, ejercidas a veces de manera inconsciente porque es cierto que su corazón es quien habla.
En lo concerniente a retratos y fotografía de detalles es realmente buena. Sabe captar como nadie el momento más adecuado. Dejarte fotografiar por ella, es casi una garantía de que quedarás favorecido.
En la actualidad es militante activa en la entidad Viladona de Vilassar de Mar, donde realiza exposiciones conjuntas de fotografía y otras diversas actividades sociales que representan la otra vertiente importante de trabajo de esta mujer y de la que el Consistorio de la Villa debería enorgullecerse. Y quizá demostrarlo con un poco más de apoyo.
Aún a riesgo de ser apedreado, yo la redefiniría como una mezcla de Heidi y abeja Maya, con la suficiente madurez y reveses recibidos como para no creérselo en exceso.
Es todo un orgullo haber caminado junto a ella estos tres últimos años y reconozco haber aprendido cosas fundamentales para mi equilibrio que sólo seres como KALA son capaces de transmitir.
Os dejo el link a su Blog para que disfrutéis de su obra. Pero hacedlo con tranquilidad y buena sintonía con vuestro interior para poder exprimir toda la esencia de esas fotos.

28 may. 2012

El salt del Bisbe (Berguedà)


Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/5
Velocidad: 1/60
ISO: 400
Distancia focal: 18 mm
Balance de blanco: Manual
Calidad: RAW + máxima calidad

Se hizo una segunda toma:
Diafragma: f/13
Velocidad: 1/2 seg
ISO: 100
Distancia focal: 18 mm
para conseguir el efecto seda en la cascada, pero al no llevar el trípode (error grave) la foto quedó trepidada, aún apoyando la cámara en una piedra. Rescatamos la cascada, que quedó como deseaba y además era el objeto de esta toma.

Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regular los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque

En PS CS4:

-En la foto original, aplico el filtro Redinamix, con unos valores suaves, para revitalizar las zonas más sombreadas y corrijo un poco la saturación, desaturando.
- Con el filtro Nik aplico un Tonal Contrast, dejando la capa al 65%. Acoplo capas
- En una nueva capa, aplico el Lápiz nº 2 de Tiffen, con una opacidad del 15% y en modo multiplicar. Acoplo capas.
- En una nueva capa, aplico un Fractalius, con los valores que tengo siempre por defecto y dejo la capa al 20% de opacidad y modo multiplicar.
-Como llega un momento en el que me encuentro perdido, pido socorro al Maestro Lombart, quien me sugiere que me he pasado de nitidez y contrastes en el fondo (rocas y flora), y la foto hace daño a la vista. A veces, como dice Andreu Gual, menos es más. Corrijo este defecto aplicando un Glamour Glow de Nik y una serie de pequeños desenfoques (hasta 4 veces) en el resto de la foto, llegando a un punto que me parece adecuado.
-Aplico ahora una textura de archivo (viñeta oscurecedora de esquinas) al 40% de opacidad y en modo Multiplicar. Acoplo capas.
-Abro cuatro nuevas capas de fondo y en cada una de ellas corrijo un color (verde, rojo, amarillo, negros) enmascarando o borrando el resto de la capa. Ahora me gusta lo que veo y acoplo capas.
- Sólo me resta recortar la cascada en efecto seda e incorporarla a la foto master. La retoco un poco con un desenfoque gaussiano, sobre todo por la parte de arriba y la recupero un poco más de blancos con  Ajustes > Sombras / iluminaciones, quitando un poco de dominante azul en el agua. Acoplo capas y doy por finalizada la foto.
Guardo en JPG

Fotos Originales





 











27 may. 2012

Montse Fernández Lidon


Link para que disfrutéis de su galería en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/montse_fdez_lidon/sets/

Montse Fernández es barcelonesa y pertenece también al grupo "Petjades Mediterrànies".
Bajo una aparente capa de seriedad, se esconde una mujer encantadora, llena de sensibilidad  y con las ideas muy claras.
No me avergüenza decir que en estos tres años de amistad quizá he aprendido a conocerla más por su obra que por ella misma, lo cual creo que no deja de ser positivo, porque demuestra que su obra habla por ella.
Cada vez me sorprendo más con sus fotos. Su gran dosis de bucolismo la plasma perfectamente en sus composiciones, sobre todo en las de este último año y a pesar que siempre nos dice que ella no entiende de técnica fotográfica, yo no me lo creo, a tenor de esos encuadres y esos temas que compone con un soberbio ojo fotográfico que no todos poseen.
Sabe jugar con la luz, colocarla y acentuarla donde le parece adecuado y las remata con el uso increible del enorme archivo de texturas que posee.
Es fácil verla en las quedadas fotográficas disparando fotos a las cortezas de los árboles, paredes, suelo, etc, no pudiendo evitar la sorna de los demás algunas veces. Montse se defiende diciendo que las texturas no se pueden aplicar a tontas y a locas y de la misma manera que cada plato de la gastronomia de un lugar determinado contiene esos elementos propios y autóctonos, textura y foto distarán pocos metros una de otra en ubicación.
Yo a tanto no llego, pero seguro que una textura que no mantenga esas premisas desmerecería la foto. Por tanto, tendrá toda la razón en colocarlas bajo ese concepto y no otro.

Se ha especializado tanto en esta técnica que sus fotos están llenas de sensibilidad, encanto y magia, recordando muchas veces  a aquellos retablos renacentistas de los grandes Maestros europeos de la pintura, y consiguiendo que quien las observa se sienta cada vez más relajado y en buena sintonía.
Me atrevería a afirmar que en esta última etapa, Montse consigue que sus fotos se reconozcan entre muchas otras con un somero vistazo y eso se traduce en una sola palabra: ESTILO. 

He aprendido mucho y cada dia aprendo de esta técnica tan suya, nada fácil, y que a mí particularmente me encanta.















24 may. 2012

El primer café


Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/5,6
Velocidad: 1/8
ISO: 400
Distancia focal: 80 mm
Calidad: RAW + máxima calidad
Luces: Foco en zona superior derecha, ligeramente ladeado respecto a la taza
            Flash TTL rebotado a techo
            Luz ambiente de 2 fluorescentes

Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regular los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque

En PS CS4:

-Recorto la foto para recomponerla y la invierto horizontalmente, porque quiero el motivo a la izquierda (regla de los tercios y mayor interés visual de la composición)
- El objetivo es realzar la taza, el café y rebajar mucho la cafetera y la luz ambiente. Para ello, creo una máscara de capa para esos elementos y me dedico a oscurecer con los niveles. Finalizo este punto con el filtro Nik > Dark / Light center, llevando el punto de luz a la unión taza-café. Acoplo capas.
-Selecciono con máscara de capa el café i con Nik > Tonal Contrast, le doy más vida al chorro, aplicándole luego un toque de Glamour Glow, también de Nik. Acoplo capas.
-Abro nueva capa y coloco una textura de archivo (lienzo), borro donde están los elementos para que no se vean afectados por la textura. Acoplo capas.
-Guardo en JPG













17 may. 2012

El Sant Antoni (Rialp)



Hora: 17,50 en sombra, con algún reflejo de sol poniente
Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/5,6
Velocidad: 1/200
ISO: 400
Distancia focal: 90 mm
Calidad: RAW + máxima

Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regular los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque

En PS CS4: 
-Ajuste manual de enfoque en la zona del agua, repetido 3 veces a poca intensidad.
-Filtro Redinamix para revitalizar zonas oscuras ycrear un poco más de dramatismo y fuerza. Siempre     
 dosificando los valores.
-Filtro Nik > Tonal contrast + Light & Dark. Capa al 70%
-Repito la anterior operación en otra capa, sólo con Tonal Contrast, enmascarando todo, excepto la
  cortina de agua, de punta a punta.
-Filtro Tiffen > Lápiz nº 2 en valores medios. Capa al 30% de opacidad y estilo de capa "Multiplicar"
-Capa con textura oscurecedora de esquinas en b/n al 30% y estilo "Multiplicar"
-En PS y una vez acopladas las capas, desaturación de un 30% a toda la foto y tratamiento selectivo del
  color verde para resaltar los prados y azules y malvas para cambiar ciertos puntos del agua.
-Guardado como JPG

15 may. 2012

Andreu Gual




Link para que disfrutéis de su galería en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/nastic02/sets/



Andreu Gual  es un fotógrafo enamorado como nadie de la ciudad donde nació: Tarragona. Ese lugar es su modelo preferido y quizá no exista en ella rincón alguno que no haya pasado por el sensor de su cámara…
… Ni premio que se le haya resistido. En menos de dos años ha ganado todos aquellos certámenes fotográficos importantes de Tarragona a los que se ha presentado, que si no tengo mal entendido son: ¡todos!
A aquellos que tenemos el placer de conocerle y compartir su obra día a día, no nos extraña en absoluto. Además de esa dosis de suerte que se debe tener y que Andreu es de aquellos que merecen, la gran calidad de sus composiciones y, en particular de sus procesados, hablan por sí solos. Esa técnica que tan bien domina, tiene muchos seguidores, quienes además pueden disfrutar de la opción de aprender gran parte de la misma en los apartados “Aprendamos Juntos” y “Antes y Después” de su blog y que tiene la amabilidad de compartir desinteresadamente con todos sus lectores.
En mi apartado “Tutoriales y Descargas”, encontrareis el link a ese Blog, en el que además se desglosa un tutorial de retoque fotográfico tan básico como importante, heredado del maestro Josep Mª Lombart, y que Andreu se ha encargado de desarrollar, aplicando sus propios conocimientos.
Andreu es el más joven de los miembros del grupo “Petjades Mediterrànies”, tanto es así que a veces le apodamos “el nen”. Es también un trabajador empedernido, a pesar de que por el momento la fotografía no va mucho más allá de un mero hobby para él. Pero su pasión por este arte no le ofrece descanso. No es extraño pues que en ese plazo de casi dos años que os comentaba, sus fotografías hayan dado un giro de 360º, pasando de ser una obra bien realizada, colorista y muy centrada en su tierra, a otra muy distinta, mucho más serena, madura y de temática variada, con una pulcritud y acabados en el retoque posterior dignos de un verdadero maestro.
El trabajo por series centra aún más sus composiciones, dándole, si cabe, mucho más sentido a su obra, que en estos momentos aglutina gran cantidad de robados a gente de la calle, buscando su expresión o aquel pequeño detalle que sólo el ojo de un buen fotógrafo sabe prever, esperando el momento adecuado para disparar.
Sus últimas series dedicadas a las representaciones medievales, sin olvidar la Semana Santa o els Castellers, éstas más antiguas, son verdaderas obras de arte.
Su galería es también muy recomendable si queréis disfrutar de una gran amalgama de buenas fotografías.



9 may. 2012

La foto que nunca me diste

   2012 Rialp (Lleida)

            Domingo. Habían pasado pocos dias desde que la Primavera iniciara su particular siembra de amapolas y todo el entorno natural de Rialp se despertaba poco a poco de un invierno frio y triste, preparándose para un nuevo ciclo de vida.
            Bajo la atenta mirada de los insectos más madrugadores, surgían las primeras flores y esos recios árboles caduciformes de los márgenes del Noguera pallaresa enseñaban orgullosos aquellas hojas pequeñas y verdes que iban a explotar con bellísimos colores rojos, naranjas y ocres en el próximo otoño, antes de caer y sembrar los caminos, los campos y el mismo río con una encantadora alfombra vegetal.
            Yo también  me encontraba allí, disfrutando de esta obra teatral con que ahora me obsequiaba la naturaleza y me disponía a tomar unas fotos de las primeras embarcaciones de rafting que bajarían por el río esa mañana.
            El descenso de aguas bravas en kayak o balsas de neopreno, entre otros artefactos, es una especie de deporte nacional, no exento de cierto riesgo, muy arraigado en estos lares, aportando, como no, su granito de arena para dar a la zona un impulso económico y turistico, siempre necesario.

            Me aposté entre unas rocas de la orilla recién descubiertas. La enorme crecida del río, producida en verano de 2010 y la fuerza brutal de la misma, arrancaron de cuajo árboles y arbustos, dejando a la vista esas moles de piedra.

            A las 11 de la mañana, poco después de la crecida del río, esta vez controlada por las presas situadas más arriba, aparecían las primeras balsas cargadas de turistas, que se afanaban en mover los remos rítmicamente al son de la voz del monitor, como si de los tambores de un  navío de guerra romano se tratara.
            El río se colmó con esas balsas, ocupadas por adolescentes en su totalidad. El griterío era ensordecedor, aunque a los monitores se le oía más que a nadie. Y así debía ser, por la seguridad e integridad de todos.

            Empecé a disparar a diestro y siniestro, realizando algunos primeros planos, ante el regocijo de esos jóvenes, que no cesaban en sus saludos a cámara con enormes y exagerados aspavientos.
            Ya veis, unos te obligan bajo demanda judicial a que elimines su foto de la targeta y otros se pelean por ocupar todo un plano americano ellos sólos. Así somos y así seremos.

            Terminada mi particular sesión, recogí los bártulos y me fui andando en dirección al pequeño hangar donde finalizan su recorrido las balsas y la gente se cambia de paisano, con el fin de saludar a la propietaria, conocida mía.

            Una vez allí, aparecieron algunos de esos jóvenes, que resultaron ser franceses, y me reconocieron como ese fotógrafo que habían visto apostado en el río.
            Ni cortos ni perezosos, se empeñaron en que les siguiera tirando fotos, a lo que accedí gustosamente.
            Cuando me pareció bien y ante un abrumador griterío (no me extraña que luego duerman a pierna suelta) me fui para casa. No podía perder mucho tiempo, ya que volvíamos a Barcelona a primera hora de la tarde.

            Al mes siguiente, de vuelta a Rialp para pasar otro tranquilo fin de semana, me tropecé con mi amiga del rafting. Nos saludamos y sonriendo, me confesó todos los problemas que tuvo con aquellos jóvenes franceses cuando yo me fui. Me estuvo buscando como una loca, pero lógicamente no me encontró porque ya estaba en ruta.

            Sucedió que le pidieron las fotos que yo les hice. Me tomaron por el fotógrafo que suele acompañar a esas excursiones y de las que se extrae un reportaje. Al final de la excursión, los grupos se encuentran las copias en papel, escogiendo comprar o no las fotos que a cada uno le apetecen.
            Además esos loquillos, no debieron entender bien como funcionaba todo el contenido del pack ya que se entestaron en exigirle a mi amiga la gratuidad de esas fotos, convencidos de que iban incluídas en el precio de la excursión.

            Parece ser que el asunto no pasó de allí.
            Nos despedimos, pero preferí no saber cómo lo hizo la pobre chica para capear el temporal.

1 may. 2012

Josep Mª Lombart



Lombart, Josep Mª
Photo cedida por Kala

Link para que disfrutéis de su galería en Flickr:
http//www.flickr.com/photos/lombartbcn/




Josep Mª es un barcelonés procedente del mundo del diseño textil, con una formación en técnica fotográfica y retoque muy amplias, en parte gracias a las incontables horas que ocupó revelando y retocando sus propias fotografías, en aquellos laboratorios químico-analógicos de los años ’70, que grandes aficionados como él tenían en un “cuarto oscuro” de su casa, o incluso en el baño, como si de alquimistas clandestinos se tratara.

Las necesidades de su profesión, le obligaron a mantenerse siempre al día en todo lo concerniente al diseño, por lo que su relación con los programas informáticos sobre el tema que aparecían en el mercado, eran devorados uno tras otro por su avidez de conocimientos, hasta convertirle hoy en día en todo un maestro del retoque con Photoshop. Todo ello aderezado con una gran dosis de elegancia y criterio en sus composiciones.

Quien le ha visto trabajar, se da cuenta de hasta qué grado eleva su pulcritud, desde el momento en que localiza el marco y objeto de su próximo disparo, hasta la delicada elaboración del retoque en el ordenador.

Controla la luz como a pocos fotógrafos he visto, con la misma ansiedad que lo haría un gran pintor renacentista. Porque eso es lo que hace realmente: pintar con su cámara.

Se defiende bien en todas las temáticas, pero quienes lo conocemos sabemos de sobras que con el “robado” de calle se encuentra como pez en el agua. Y en especial en su amplia serie de fotos tomadas dentro de los vagones del metro.
Como leí alguna vez, esos robados tienen tal poder y se apoderan tan profundamente de un pedazo del alma de sus improvisados modelos, que bien podrían servir para un estudio sociológico en toda regla.
Lombart tiene una técnica tan suya para este tipo de tomas, que casi nadie es capaz de averiguar en qué momento pulsa el disparador de su cámara. Puede estar hablando con alguien y mientras le mira a los ojos, seguro que ya tiene localizada una escena en otro punto distinto, lista para ser capturada con su cámara, que siempre lleva colgada del pecho. A media altura, de lado, tras él, por encima… Le da igual. Captar una expresión que pueda parecer interesante y capturarla en su máquina es cuestión de décimas de segundo.

Pero si Josep Mª es indiscutiblemente un fotógrafo como la copa de un pino, aún es mejor como persona. Ha enseñado técnica fotográfica y retoque a muchos de nosotros, por teléfono, por mail, en vivo... Nunca tiene un “no” para prestar su ayuda. Su jovialidad y simpatía son la guinda de este pastel.
Por ello quienes le conocen y sobre todo nuestro grupo “Petjades Mediterrànies”, al que él también pertenece, le apodamos cariñosamente y no sin razón “Maestro”.

30 abr. 2012

Woodstock



                                                                                  
1969. Tenía yo unos 12 años en aquella época y mi mundo se limitaba a estudiar y jugar el máximo número de horas posible en una calle sin asfaltar por la que transitaba algún vehículo de vez en cuando, lo cual representaba casi un acontecimiento. Tanto es así, que recuerdo aún cómo organizábamos nuestra propia Copa Davis, paralelamente a la real y sin ser interrumpidos en todo el partido. Tendíamos una simple cuerda a lo ancho de la calle y golpeábamos con nuestras palas de madera aquellas malditas pelotas de goma que vendían en los quioscos y que le daban en dureza mil patadas a las de la policía. Así pues se puede entender que correr por las Ramblas de Barcelona delante de los grises era un mal menor.
Se podía conseguir que uno se desplomara al suelo como consecuencia de un impacto fatal en la cabeza, con lo que se obtenían dos heridas al precio de una: la de la cabeza y la de las rodillas al contactar con la arenisca del suelo, que aunque formada por cantos muy pequeños, era capaz de abrirnos verdaderos boquetes. Hoy en día, aún me sonrío cada vez que repaso esas cicatrices de guerra en mis maltrechas rodillas.
Una de las muchas imágenes que mi mente retiene de aquella época feliz e inconsciente es el ajetreo que se llevaban a finales de ese verano del ‘69 los hermanos mayores de mis colegas de calle.
Y era debido a que la trascendencia del primer festival de música y arte de Woodstock, había cruzado el charco, invadiendo los patios de nuestras casas, gracias a unos desvencijados toca-come-discos, que eran nuestra alegría y la tortura de nuestros padres.
A esos hermanos mayores, a todos, les gustaba fundamentalmente el rock. De la música española se salvaban Lone Star e incluso Los Pekenikes, pero poco más. En cambio, Beatles, Rollings, Jimi Hendrix, o Janis Joplin, sonaban continuamente y es con ese tipo de música con la que bailábamos en las verbenas que se hacían en esa calle, a veces junto a la gran hoguera que ardía la noche de San Juan.
Y es con esa música con la que crecí, la que me compré dos años después y la que intentábamos interpretar cuando a mis 16, formamos nuestro primer grupo musical, aunque al final, decidiéramos decantarnos por canciones de Creedence C.R., que eran más facilonas.
Woodstock es uno de los festivales de rock y congregación Hippie más famosos de la historia. Tuvo lugar en una granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16, 17 y la madrugada del 18 de agosto de 1969. El festival tiene el nombre de Woodstock porque inicialmente estaba programado para que tuviese lugar en el pueblo del mismo nombre, situado en el condado de Ulster (Nueva York). La población local siempre se opuso al evento, pero Sam Yasgur convenció a su padre, Max, para acoger al concierto en los terrenos de la familia, localizados en Sullivan Country, también en Nueva York.
Congregó a más de 400.000 espectadores y se estima que 250.000 no pudieron llegar. La entrada costaba 18 dólares estadounidenses de la época para los 3 días.
Durante el festival se vivieron intensas noches de sexo y drogas, destacando el consumo de LSD y marihuana; todo ello aderezado con música rock.
En 1970 se estrenó el famoso documental sobre este concierto, dirigido por Michael Wadleigh y editado y montado entre otros por Martin Scorsese. Ganó el Oscar al mejor documental, recibiendo el título de "culturalmente significativo" por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y seleccionado para su conservación en el National Film Registry.
Aunque inicialmente el concierto se organizó pensando que conllevaría pérdidas para la organización, el éxito del documental sobre el evento hizo que finalmente resultara un acto rentable.
Posteriormente se celebrarían otros festivales de Woodstock: 1979, 1989, 1994 y 1999, pero el de 1969 es el Woodstock por antonomasia.
Woodstock se convirtió en el icono de una generación de estadounidenses, hastiada de las guerras y que pregonaba la paz y el amor como forma de vida, mostrando su rechazo no violento al sistema. Por lo tanto, gran parte de la gente que concurrió a dicho festival era hippie. En años sucesivos, aquellos que participaron en posteriores ediciones de Woodstock lo hicieron luciendo sus melenas y amuletos, las chicas faldas de colores y todos ellos enarbolando unos símbolos comunes: la bandera del arco iris, y el llamado símbolo de la paz.
Sus ideales eran el pacifismo, el amor libre, la vida en comunas, el ecologismo y el amor por la música y las artes. Se llegó a creer que quizá habían desaparecido, ya que desde el Verano del Amor de 1967 y sobre todo después de ese primer Woodstock, tendieron a evitar publicitarse.
Hoy, siguen existiendo en numerosos países y, en algunos casos, evolucionando de comunas hippies a eco-aldeas.
En otro orden de cosas, los hippies estaban especialmente en contra de la nefasta y fallida guerra de Vietnam. Jimi Hendrix también. Por ello en ese festival del ’69 tocó el himno estadounidense solamente con una guitarra eléctrica como signo de protesta a los comportamientos bélicos del gobierno.
Incluso la literatura se hizo eco del evento. Por poner un ejemplo, cabe destacar la mención que de él se hizo en el manga 20th Century Boys (Naoki Urasawa), cuyo apocalíptico final es una recreación de más de medio millón de personas juntándose en un concierto mundial, recordando la importancia de Woodstock.
Cuarenta y tres años después, el acontecimiento producido por la cultura hippie se sigue rememorando con el llamado “After Party”, que congrega año tras año a los “hijos de las flores”.
Y, cómo no, entre los diferentes medios de transporte utilizados para llegar al recinto del festival, encontramos los célebres Escarabajos de la firma automovilística Volkswagen, que se convirtieron en otro de los iconos sublimes que esa generación se encargó de resucitar después de veinte años de ostracismo.
Tanto las furgonetas con o sin caravana adosada, como los fantásticos “aircooled” (los actualmente codiciados escarabajos refrigerados por aire), escribieron un montón de páginas en la historia, relacionándose e identificándose con esta filosofía de vida, de alegría, paz y placer por la vida, como queriendo borrar de un plumazo ese nefasto pasado bélico en el que estuvieron inmersos, junto con otras grandes marcas alemanas como Mercedes-Benz, Auto Unión, o Zundapp, por obra, gracia y capricho de un visionario austriaco que casi acabó con el futuro de Europa.
Con este reportaje, quiero homenajear a estos resistentes y atractivos “cacharros” deseando que una y mil veces vuelvan a enterrar el hacha de guerra de cualquier loco que pudiera reaparecer.
(documentación básica: Wikipedia)





2 abr. 2012

Hola Neus



Hola Neus
Hace tiempo que quería dedicarte un paréntesis en mi vida y hacerte algunas confesiones. Sé que me perdonarás el no haberlo hecho antes. Quizás todavía no estaba preparado.
Difícil papel social el tuyo. Este papel descrito de manera un poquito despectiva por muchos como el de “suegra”, “madre política” (apelativo de lo más político, por cierto).
Quiero que sepas que no quiero ser incluido en este numeroso grupo.
Para mí no fuiste una suegra, ni tampoco fuiste algo más. Esto sería competir.
Para mí fuiste alguien a quién consideré lo más cercano a una madre y a la vez amiga, porque hubo mucho tiempo y ocasiones a lo largo de nuestras vidas en que me lo pudiste demostrar. Pero lo más bonito es que llegaste a hacerlo con todo aquel que te importaba. No podías evitarlo. En caso contrario no habrías sido tú.
Me invaden los recuerdos contigo, algunos de ellos de lo más cómico, porque tenías tu puntito. No te importó nunca qué pensarían los otros de tí. Hacías lo que te daba la gana y punto, eso sí, procurando que tus actos no perjudicaran a nadie. Curiosamente, sí que te importaba demasiado lo que pensaran los demás respecto al resto de miembros de tu familia. Bien, al fin y al cabo eres cáncer, un signo lleno de contradicciones y pequeñas locuras. Justo las que te modelaron esta personalidad única e irrepetible.
Me costó entenderte, pero cuando por fin lo conseguí, mejor dicho, lo conseguimos, descubrimos que teníamos más puntos en común que diferencias.
Nunca pudiste tener aquel médico o abogado que hubieras deseado para tu hija, pero al final apreciaste mucho más el tener a alguien que se ocupó de tu hijo, ayudando en todo lo posible a un padre que por su duro trabajo no pudo coordinar sus horarios con los del pequeño durante muchos años. Soy quien también quien trató de hacer feliz a tu hija, quien te traía del brazo por el casco viejo de Barcelona para que pudieras perderte dentro de aquellas tiendas de anticuarios que tanto te gustaban, o aquel que también dibujaba y pintaba como tú porque los dos eamamos el arte y la arquitectura.
¿Recuerdas que cada verano, desde la playa, te traías el sol a casa para ponerte negra como el carbón?. Ah, la playa, el mar y tú! Vaya tres!
Sería muy largo relatar aquí estas aventuritas que vivimos todos juntos, pero quiero que sepas que cuando el destino se ensañó con tu cerebro dejándolo casi KO no nos costó nada cuidarte. Que los 42 dibujos a la pluma que hice a tu lado, mientras pasábamos juntos las tardes de estos dos cortos años y que tú aprobaste con tu bendición artística, fueron un verdadero éxito, quizás el más grande que haya tenido nunca en una exposición.
Sé también que desde donde tus cenizas reposan, en tu terreno, allí donde siempre quisiste estar, estás bendiciendo o supervisando cualquier paso que damos, y a mí en concreto, me traes suerte cada vez que expongo mis obras.
También sé que ahora tu alma está junto a la de mi padre, comentando aquellas cosas que no tuvisteis tiempo o ganas de afinar en esta vida y casi juraría que nos observáis con curiosidad y con un cierto orgullo.
Siempre decías que te gustaba la canción “A mi manera” cantada por Frank Sinatra, porque entendías que te definía a la perfección. Nosotros también lo pensamos. Por eso quisimos que unos violines y una dulce flauta la interpretaran para tú el día que nos dejaste.
Un besito de complicidad y agradecimiento.
Para tí, Neus

26 mar. 2012

Cuchillería Roca


    2010 Plaça del Pí (Barcelona)

Es quizá la cuchillería más famosa de Barcelona, y una de las más antiguas, ya que data de 1911, es decir, este año cumple su centenario.
En ella se exponen y venden más de 9.000 herramientas de corte de los más prestigiosos fabricantes, de lo que dan muestra los distintos apartados de su rico escaparate. De izquierda a derecha: navajas, uso personal, enología, la puerta de entrada con los prestigiosos productos Steel, tijeras, regalo, cocina y cuchillos. En éstos dos últimos es donde, curiosamente, más gente había.
El cuidadoso montaje del escaparate, al más puro estilo vienés contribuye desde 1916, año en que su propietario Don Ramón Roca decidió el traslado de la tienda, para dar más solera a la tradicional Plaça del Pí de Barcelona, hasta tal punto, que ya forma parte de la memoria y el paisaje urbano de los barceloneses, siendo también uno de los referentes profesionales de la ciudad.
Desde el año 2000, la tienda está en manos de un grupo de profesionales del ramo (grupo Steel), pero sigue conservando un taller propio de afilado, reparación y fabricación de piezas por encargo, convirtiéndose también en un centro de formación para sus dependientes.
Gracias por vuestros amables comentarios.