6 dic. 2012

Pompas de jabón para cubrir una vergüenza




2012 Plaza de Sant Felip Neri (Barcelona).

Esta recoleta y atractiva plaza Barcelonesa alberga uno de tantos hechos acaecidos durante la vergonzosa guerra civil española, que no por menos conocido carece de importancia, aunque sólo sea para evocar la Memoria Histórica que tan fácilmente perdemos y que tantas y tantas veces nos arriesgamos a que se muestre de nuevo como un maldito "deja vu".

El 30 de enero de 1938, suenan las sirenas en Barcelona. La ciudad se prepara para recibir un nuevo bombardeo de la aviación franquista. Diversos ciudadanos corren a refugiarse en la iglesia de esta plaza cuando varias bombas caen en su mismo centro.
El resultado: 42 civiles muertos, la mayoría de ellos niños, que tuvieron la desgracia de ubicarse en un lugar inadecuado en el momento más inoportuno.
La fachada del templo presenta como muestra del hecho numerosos impactos de metralla, en muchos de los cuales podría caber un puño entero.

Yo mismo, me contaba entre los miles de barceloneses que ignoran la historia de esta plaza, hasta que hace pocos días, durante una quedada nocturna de mi grupo fotográfico, Josep Mª Lombart tuvo la amabilidad de refrescarme la memoria, explicándome estos hechos con su característico apasionamiento.
Me quedé unos momentos escudriñando cada rincón de la pequeña plaza.

A veces odio tener tanta imaginación. Una vez más había procesado las explicaciones de mi amigo, dándole un formato de película tan real, que me estaba entristeciendo por momentos.
Afortunadamente, cosas muy bonitas sucedían en ese lugar mientras yo reflexionaba. En un rincón y ajeno a todo el mundo, un fotógrafo cargado con todo su equipo, trataba de pillar el mejor ángulo de su modelo.
En el resto de la plaza, unos verdaderos artistas de la calle conseguían trabajar enormes y largas pompas de jabón, dotadas de un brillo y transparencia realmente atractivos, resultado de haber logrado capturar todos los colores del arco iris.
Varias familias observaban las evoluciones de estos jóvenes, mientras depositaban algunas monedas en el típico cestito.
Unos diez o doce niños jugaban a reventar las pompas cuando los artistas las acercaban a sus cabecitas. Unos niños del siglo XXI, nacidos en tiempos de paz y que sin duda, éstos sí, estaban en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Una placa en memoria de las víctimas de ese bombardeo presidió en su dia la fachada de la iglesia de Sant Felip Neri. El poema de Sam Adams, titulado “Impactos de bala de la Guerra Civil". El escrito sobre la metralla nos advierte:
“estos impactos son un monumento medio escondido que la gente ignora y que la historia pasa por alto o trata de esconder".

En este pequeño repor tampoco puedo olvidarme de las más de 1.900 bombas que en 385 ataques aéreos cayeron sobre la ciudad de Barcelona durante los tres años de esta sangrienta y estúpida guerra (como todas, claro).

Uno de los ángulos en los que sucedía la acción me ofrecía la foto en bandeja: las pompas de jabón por delante de la metralla. Paz y alegría por delante de guerra y tristeza. Amor, donde antaño residió el odio y la muerte, transparentándola, no tapándola del todo, para que nadie, absolutamente nadie olvide jamás que las aventuras de los visionarios tarde o temprano las pagan quienes no fueron preguntados.
Pero justo en el momento de disparar, alguien pasó junto a mí, rozándome lo suficiente para estropearme una foto única.

O quizá no.