27 dic. 2011

Hola



Hola, me llamo Berta. Soy una cabrita de 5 años y tengo 14 hermanos/as de todos los colores, hijos/as de la misma madre y de algunos cabritos distintos. Vivo en un prado en las afueras de Rialp y el pastor que nos cuida lo hace muy bien y a mí me quiere mucho.
A vosotros, queridos Reyes Magos, os pido menos indignaciones, más sueldos rebajados para altos ejecutivos, políticos y futbolistas, menos mafiosos circulando libremente, mucha salud para mis padres y hermanos/as, un cobertizo nuevo porque tenemos goteras y nos mojamos cuando llueve y, si puede ser que cuando me ordeñen no me hagan daño en las teticas, pues mejor.
A cambio, os prometo seguir portándome bien y tener una mejor leche para que ese queso tan bueno que se fabrica con ella sea cada vez de más calidad.
Y a tí, Baltasar, gracias por ser negro como yo.
¡¡Ah, y si no es mucho pedir, traedle a Andrés de una vez por todas esa caja de colores Prismalo y la pelota de goma que teneis en cartera desde el año pasado. Ya sabeis, ese niñito huérfano del pueblo vecino que conoce mi pastor y que parece que va a quedarse sin Reyes un año más, porque la familia que lo cuida tiene a todos sus miembros en el paro y no están para comedias.

18 dic. 2011

Línea F

   2011 2º Rallye de Autobuses Clásicos Barcelona - Caldes de Montbui.


Con la lenta reducción de los períodos de restricción y la necesidad de reforzar el transporte público de superficie, porque había un grave déficit de comunicación, a partir de 1947 se tomó la decisión de ampliar y modernizar la flota de autobuses de Barcelona, con lo cual se adquirieron 100 chasis a la firma inglesa AEC.
Los nuevos vehículos fueron conocidos en España y en los países de lengua hispana con el nombre de ACLO por decisión de AEC, quien mantenía por aquel entonces un contencioso con la firma alemana AEG por la similitud de las siglas.
Entre 1948 y 1953 se fueron incorporando 99 nuevos Imperiales (denominados así por sus dos pisos) del modelo ACLO Regent Mark III, repartidos en dos series, que sirvieron para restablecer antiguas líneas y crear otras nuevas.
La llegada de estos autobuses se convirtió en un indicio de que este sistema iba a ganarle terreno al tranvía como transporte de superficie.
Entre 1940 y 1956, año en que yo nací, se pusieron en servicio varias líneas que se especificaban por letras.
He escogido la línea F (posteriormente la 19) porque es la que tomábamos con mis padres cuando bajábamos al centro. Vivíamos en el barrio de Horta y la parada del Paseo de Maragall / Peris Mencheta nos iba al pelo. Bajar en Urquinaona o en el final, la Avgda. de la Catedral, significaba plantarse en el corazón de la ciudad.
Recuerdo como si fuera ayer que a mis 6 ó 7 añitos, esperando en la cola de la Catedral (inicio y final de la línea), mi padre se movía deprisa para que su niño pudiera situarse de rodillas en la hilera de asientos tras el conductor y con la nariz aplastada en el cristal para no perderme detalle de todos los movimientos de aquel pobre hombre, al que no paraba de molestar picando repetidamente en el cristal, sin conseguir llamar su atención (afortunadamente) y ganándome algún que otro sopapo, que dejaba las huellas digitales de mi padre grabadas en mi cara.
¡Cuántos recuerdos vinieron a mi mente cuando a raíz de este rallye, pude reencontrarme con este viejo amigo!. Una unidad en perfecto estado de rodaje y conservación y en la que seguro monté alguna vez.
Mientras volvía a casa, pensé que realmente me estoy haciendo mayor.
¡Que rápido pasa mi vida!

Documentación: 100 años de autobuses en Barcelona ( 1906 - 2006)

10 oct. 2011

Tuvimos otra forma

2011 Vista en Sitges


Especímen: Pollus Alastae Urbi et Orbe

Características: Animales ovíparos, nacidos para morir en cualquier mesa o chiringuito, en cualquier época del año y en cualquier lugar, aunque se sabe por datos fidedignos que la cantidad de estas aves se multiplica por 70000 los fines de semana, en especial los domingos.

Ubicación: Tiendas de comestibles y ultramarinos, pequeños supermercados y aquellos lugares donde se pueda colocar la máquina en la que rotan y se alastan (del verbo alastar, es decir, freir a l'ast). Estos magníficos pollos es imposible encontrarlos en ferreterías, zapaterías o tiendas de "prêt-a-porter".

Estudio: El Ast es una manera muy peculiar de freir un pollo. Se trata de empalarlo en una vara metálica junto con otros congéneres, igual que haríamos con cualquier violador. Esta varilla se ensarta en unos topes que van girando mediante una cadena unida a un sufrido motor, mientras por la parte trasera unas rejillas alineadas en cada ristra dejan salir el fuego, generalmente gas natural, o butano. En un principio, se hicieron algunas pruebas con helio y queroxeno, pero explotaban siempre cara al público y destrozaban los pollos.
Un ser humano aparentemente normal y apto para este trabajo se encarga de ir rociando las aves con una salsa especial, de la que este laboratorio ha sido hasta la fecha incapaz de descifrar su composición, a pesar de los esfuerzos realizados.
Una vez frito, se sirve a medios, a cuartos, o incluso enteros, junto con un pequeño recipiente de su caldo, otro con mahonesa o all i oli, una bolsa de patatas paja y en una región llamada Catalunya también con una botella de cava, generalmente barato, en consonancia con este tipo de comida. Todo ello guardado en una bolsa de plástico contaminante, que suele fundirse por el calor acumulado antes de llegar a casa.
Hasta hace poco, era la típica comida del populacho, después de una agria jornada de playa, sudor y sol y servía para rematar un asqueroso domingo, empeorándolo aún más.
A raíz de la crisis, se tiene constancia de que muchos niños ricos se han apuntado también a esta moda. Como suele pasar en los casos en que una clase social alta se apodera de las modas de los pobres, se consigue enaltecer el producto pasando así de ser una "mierda de pollo" a un avefuá de puturrú fumé, al aroma de mahonesa y crujiente de papas, muy bien maridado con un espumoso de alguna cava catalana, o champagne francés.

9 oct. 2011

Anna



Durante el pasado verano y como parte de unas prácticas fotográficas, tuve la ocasión de realizar un pequeño reportaje que rondaba por mi cabeza desde hacía mucho tiempo.
En mi barrio existe desde 1996 una entidad sin ánimo de lucro que trabaja con socios y voluntarios y también con alguna que otra subvención, probablemente afectada hoy por los recortes sociales. Su objetivo es que nuestros ancianos más desvalidos no se sientan solos, abandonados, o no puedan satisfacer como mínimo sus necesidades básicas.
Siempre he tenido debilidad por la gente mayor y pensé que había llegado el momento de dedicar unas horas a este tema.
Me dirigí a la Dirección de esta entidad con el propósito de unirme por un dia, una tarde en este caso, al trabajo de uno de los voluntarios y realizar a su lado un reportaje fotografico.
Esa dirección creyó que era una buena idea y la verdad es que todo fueron facilidades, poniendo sólo la condición de una cierta intimidad.
Me rogaron que por el momento no colgara en Internet las fotos en las que aparecieran caras o interiores que pudieran ser susceptibles de cualquier manipulación posterior por parte de extraños. Es por ello, que únicamente puedo adjuntar esta solitaria foto. Una de las pocas que mantienen cierta asepsia de individuos y entorno.
Se me asignó a Silvia, una voluntaria de unos 40 años, aunque he de decir que observé posteriormente y con agrado que el voluntariado abarcaba desde los 16 o 17 años hasta casi coetáneos de estos ancianos.
Quedamos citados a primera hora de la tarde en el portal del bloque donde vive Anna, una viejecita nacida en este barrio, tan adorable como necesitada.
Era un viernes de junio y la labor de Silvia para este dia consistia en ayudar a Anna a ponerse coqueta para asistir a una merienda multitudinaria de ancianos acogidos por la entidad, en un local social y con baile incluído.
Mira por donde, esta actividad me daba también la oportunidad de intentar captar un lado amable y simpático en la vida de estas personas. Justo lo que yo buscaba. Quería mostrar como un anciano puede seguir teniendo, a pesar de la edad, sus ilusiones y sus buenos momentos, si tiene a alguien a su lado que le tiende una mano. Aunque no sea nadie de su propia familia.
Quería poner de relieve, además, que no sólo deben ser las Fiestas Navideñas el momento en que nuestra doble moral nos autoriza a ser sensibles y desearnos lo mejor, sino que en pleno verano, una mujer de 84 años nos sigue mirando con una lágrima en los ojos esperando que alguien tenga unas horas para ser sus piernas, sus brazos, o su lazarillo.
Realmente era un gran momento para aprender mucho y con naturalidad.
Anna es realmente un encanto. Tiene alma de artista. Dibuja y pinta de manera envidiable.
Yo procuraba ir cubriendo mi reportaje sin usar el flash, sin molestar lo más mínimo y procurando captar a la anciana en sus momentos de máxima expresión y naturalidad.
La verdad es que no me costó mucho. Se colocó al lado del balcón por donde entraba una muy buena luz de tarde, que me dió ocasión de sacar una buena serie con luz natural. Todo ello al tiempo que escuchaba sus aventuras.
Anna no paraba de charlar. Creo que se estaba sintiendo muy cómoda con nosotros. Con parte de lo que explicó podríamos confeccionar un libro de historia de la ciudad y del barrio.
Era hija de un pequeño empresario de una industria téxtil, de la que aún quedan los cimientos que ella puede ver desde su balcón.
Cuando la política arruinó una de las riquezas de Catalunya como era el sector textil, sector lleno de excelentes profesionales, de los que tengo el placer de conocer a unos cuantos, el padre de Anna se empeñó en continuar. Siguió con sus máquinas y todos sus trabajadores, excepto aquellos que quisieron jubilarse. Como premio a este sacrificio se arruinó, tuviendo que vender todo para pagar a sus trabajadores y acreedores, excepto el pisito en el que vive Anna y que debido a los años, ya adolece de muchas carencias.
La madre murió poco después y el padre quedó muy tocado por todo lo sucedido y requería cuidados. Anna lo dejó todo, trabajo y un novio que tenía para poder cuidar a su padre. Lo que hizo durante muchos años. Los suficientes como para olvidarse de sí misma.
Se mantenían con la pequeña paga del padre que les daba para comer, ropa sencilla y poco más.
A la muerte de éste, Anna ya cobraba una miserable paga inferior a los 400€ y en esos momentos, alguien la dió de alta en esta Entidad, quien se hizo cargo de sus necesidades a traves de los voluntarios.
Ese viernes, Anna era feliz. Charlaba animada con otros ancianos y sus voluntarios, que ya conocía desde hacía tiempo. También lo hacía conmigo, fundamentalmente de arte, de pintores y todas esas cosas. No en vano, estudiamos en la misma escuela de arte, aunque muy distanciados en el tiempo.
Hablaba, comía bocadillitos sin parar y de todo lo que iban dejando sobre las largas mesas, sin importarle por unos momentos ni el colesterol, ni el ácido úrico ni creo que prácticamente nada.
Miraba a Silvia con un cariño que se me antojó parecido al de una madre y he de decir que Silvia estaba prendada con ella. Y es que Anna se hacía querer.
Me di cuenta de ello cuando al despedirme después de terminar el reportaje, me miró fijamente a los ojos. Con unos ojos húmedos y rojizos por el paso de los años, por la miopía y quizá también por una emoción que trataba de esconder en un último ataque de amor propio, o incluso de feminidad.
Nos abrazamos y mientras me daba dos besos, me agradeció el ratito que compartimos y me dijo que esperaba volver a verme pronto.
Cerca de la salida, me despedí de la Directora del centro, agradeciéndole todas las facilidades que se me dieron y salí por la puerta.
Ya en la calle y procurando que nadie se fijara en mí, dejé caer aquellas dos lágrimas que llevaba contenidas en la recámara desde hacía más de una hora.

30 sept. 2011

Aún no me llega



No, aún no le llegaba.
Se acercaba la hora de comer y ese sábado frío y lluvioso se mostraba poco amigable y muy rácano a la hora de premiar su arte.
Era bueno en lo suyo, muy bueno. Pero la calle tiene eso: es dura e injusta. Y más en una gran ciudad como Barcelona.
Cuando entre sonoros aplausos finalizó su número, muchos siguieron su camino comentando y valorando lo que habían visto.
Los menos, colaboramos premiando merecidamente su arte. Es lo que suelo hacer cuando alguno de estos artistas vocacionales me hace perder unos minutos vibrando con su trabajo, que es bastante a menudo.
Eso me hace sentir vivo, muy vivo.
En esos momentos, me considero afortunado de vivir en una ciudad tan grande y cosmopolita, que me permite disfrutar libremente de estos grandes artistas, mientras me acaricia una casi permanente brisa y el sol me calienta el cogote. Bueno, ese sábado no. 
Mientras volvía a casa, me lo imaginaba  una y otra vez.
Quizá no pudiera comer, pero con un poco de suerte seguro que por la noche podria cenar un frankfurt y una cervecita en algún bar. Seguro que sí.

28 sept. 2011

En el recuerdo



Septiembre de 2006. Un reconfortante paseo por el siempre mágico Pais Vasco. De tan cerca que lo tengo, no lo conocía. Siempre de paso, siempre corriendo.
Tuvimos una buena oportunidad con una casa rural en la desembocadura de la ría de Mundaka, frente a la isla de Izaro. Sí, aquella de "Izaro films presenta"... y cómo se encontraba a medio camino de todo lo que teníamos previsto visitar, la aprovechamos.
Casi por casualidad, nos enteramos que en Azpeitia había un museo del transporte y un tren histórico a vapor, en perfecto estado de revista. Este bello convoy recorre ahora unos 4 km de una vieja linia. Aprovechando la visita a Zarautz y al Convento de Santo Ignacio de Loyola, hicimos un paréntesis para disfrutar de este oasis en el paso de la historia.
Me vuelven loco los trenes. Antiguos y modernos. Me encanta lanzarme a 310 km/h, sin notar apenas movimiento, viendo NO pasar el paisaje. Pero viajar en trenes que no superan los 80 km/h, con la cabeza apoyada en la ventana, mirando al infinito, sin pensar en casi nada, mientras el sol me calienta los brazos y la cara, esto para mí no tiene precio. Y si afuera llueve o persiste una cierta niebla, todavía mejor.
También podemos disfrutar otros encantos: una cena para dos con el tren en marcha, mientras saboreas un buen vino, o cava. Hacer el amor con el tren parado en Lyon (a toda prisa, porque sólo se detiene media hora y si es en marcha, el balanceo no es el mejor aliado). Qué sé yo! ¡Tantas y tantas cosas!....
Pero esta mañana, mientras los viciosos de la foto nos movíamos arriba y abajo de este encantador trenecito histórico para buscar la mejor toma, vi algo que llamó toda mi atención. Esta chica.
Permanecí mirándola un cierto tiempo, no sé cuánto, ni me importa.
Apenas pestañeaba, mientras su mirada se perdía en sus historias, sus fantasmas, o sus recuerdos. ¡Qué encanto!.
Me enamoré de estos ojos, no porque eran bonitos, que también, sino porque me estaban transmitiendo 322.000 películas, casi todas de amores frustrados, de pasiones rotas, o quien sabe, quizás también de ilusiones y esperanzas. De aquella alegría que a uno lo invade cuando alguien espera al final del trayecto.
Podría escribir centenares de estas historias, mientras la miraba. Tantas, que mejor no escribo nada en absoluto. Lo quiero dejar así porque sé que cada uno de vosotros os inventaréis la vuestra, mientras la miráis.
Tuve el tiempo necesario y suficiente, para encuadrar, medir, y disparar (el tren ayudaba porque circulaba despacio). Posteriormente, ya en casa, pequeños retoques para resaltarla del entorno, un viradito a b/n y ya tendría lista una bonita fotografía.
Cuando volví al asiento, mi mujer me preguntó cómo había tardado tanto en hacer la foto. Mientras desconectaba la cámara y con la boca pequeña, le contesté que me había enamorado de un ángel.
Ella me miró, me dió una patadita (de las que no dejan morado, por si las denuncias), y volvió la mirada hacia la ventana para seguir disfrutando del paisaje.
Por el reflejo del cristal me di cuenta que estaba sonriendo.

20 sept. 2011

Al rico auricular

2011 Vista en Londres, sobre cualquier marquesina del Bus.


Epecímen: Guiri Multipatrida Despreocupatum

Características: Humanoides en estado vacacional que utilizan aquellos autobuses de dos pisos destinados a la visita turística y panorámica de una ciudad cualquiera, en este caso Londres.

Ubicación: Piso superior de un autobús, lado izquierdo en sentido de la marcha, posiblemente sentados en los asientos laterales conocidos como de ventanilla.

Estudio: El rasgo común que define a estos especímenes es el enorme sufrimiento que padecen cuando, sin previo aviso, los auriculares con los que escuchaban atentamente las informaciones turísticas que una amable voz en off les proporcionaba, abandonan sus oídos de forma violenta al detenerse el Bus Turístico en una parada, cayendo curiosamente sobre el tejadillo de la marquesina.
En un extenso estudio de campo realizado este setiembre en Londres, se comprobó científicamente la atracción que ejercen esas plataformas sobre todo tipo de auriculares, incluso los de marca Pionneer.
Dicho fenómeno se extiende a todas las marquesinas del centro de la ciudad por las que pasa el Bus Turístico, llegando al punto de poder identificar a cual de las dos líneas operantes pertenece determinado juego de auriculares, con solo fijarse en el color de los cables.
Por ejemplo, color granatoso: Big Bus. Color rojo, la otra línea (?)
Siguiendo un intensivo programa de reciclaje ecológico, la dirección de la linea Big Bus nos informó en rueda de prensa que cada noche sus servicios de limpieza recogen de las marquesinas los auriculares de color granate, que son los suyos, los introducen en bolsitas de plástico y los dejan en cada uno de los autobuses de la línea, en la bandejita existente al lado del conductor, para que puedan ser de nuevo operativos al dia siguiente.
La otra compañía, huyó de la rueda de prensa sin emitir declaraciones o informe alguno.


 

23 ago. 2011

Castillo Real (Collioure)


El Castillo Real es uno de los monumentos más importantes de Collioure junto con la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles.
La primera documentación del castillo es de 673, lo que evidencia la situación estratégica de este territorio.
El castillo y Collioure fueron posesiones de los condes de Rosellón antes de pasar bajo el control de los reyes de Aragón de 1172 a 1276. Más tarde, el Castillo Real fue unido al reino de Mallorca hasta 1343. Se convirtió entonces en residencia real (Collioure era en aquella época el primer puerto del Rosellón), ocupada de manera discontinua por los soberanos y su corte que se desplazaban a menudo entre el resto de sus posesiones. Entre 1242 y 1280 el castillo fue completamente reconstruido a costa de una casa de los Templarios vecina.
Tras la ocupación por las tropas Luis XI, Collioure, a partir del reinado de Carlos I, pasó bajo la dominación de los Habsburgo de España. Convenía pues adaptar la fortaleza de manera urgente a los progresos de la artillería. Así, las defensas del castillo y de sus alrededores se reforzaron considerablemente.
Durante la Guerra dels Segadors, en 1642, Collioure y su castillo sufrieron un asedio intenso. Las tropas del rey francés dominaban los montes y su flota bloqueaba el puerto. A raíz del asalto de la ciudad y del castillo por las tropas de Luis XIII de Francia, que constaban de unos 10.000 hombres. A consecuencia de este ataque, las tropas españolas, privadas de agua por la destrucción del pozo, deben rendirse.
En 1659, tras el Tratado de los Pirineos, con la anexión consiguiente del Rosellón, el castillo queda bajo dominación francesa. El arquitecto del rey de Francia Sébastien Le Preste, marqués de Vauban, decidió entonces fortificar el monumento, arrasando así el pueblo alto para fortalecer el recinto.
El castillo se convirtió en prisión en marzo de 1939, cuando se transformó en el primer campamento disciplinario para los refugiados republicanos de la Guerra Civil Española. Muchos otros fueron enviados a los campos de Argelès-sur-Mer y Rivesaltes. Después de 1941, los detenidos en el castillo eran franceses prisioneros del régimen de Vichy.
(Art. Wikipedia)

15 ago. 2011

Valió la pena


Esta fotografia es muy especial para mí porque era la primera vez que me presentaba a un concurso y todo ello en un delicado momento personal. Representó un pequeño oasis de paz entre tanta turbulencia. El 2º premio conseguido fue lo de menos.

Principios de verano de 1995. Me había apuntado un poco inconscientemente a un concurso fotográfico organizado por un periódico deportivo catalán. Lógicamente, el tema estaba relacionado con el deporte.
Así pues, aquel radiante y soleado sábado de junio me fui a pasear con mi cámara analógica, una simple Fujica reflex, sin pretensiones, pero que fue mi compañera de viaje durante muchos años. Quizá con ella he tenido los mejores momentos con este hobby, si dejamos aparte la ruina que suponían los revelados, hasta que dispuse de mi propio laboratorio.
El lugar escogido para realizar las capturas fue una vez más mi querida montaña de Montjuïc. Se desarrollan tantos deportes en esa zona, que raro sería no obtener una buena foto. Campos de rugby, fútbol, hockey hierba, hípica, piscinas, atletismo en Serrahima, o en el mismo Estadio Olímpico, me daban un buen abanico de posibilidades.
Pero como suele suceder en estos casos, la mitad de las instalaciones estaban cerradas y en el resto,  prácticamente no había nadie. ¡Qué suerte la mía! Seguro que si hubiera querido pasear en lugar de tirar fotos, hubiera habido colas en todos lados para ver algún campeonato de algo.
Bajaba hacia el coche medio enfurruñado, cuando me fijé en que delante del parking de la Escuela de Educación Física había un grupo de gente bastante numeroso. O había pasado algo, o se entretenían con alguna cosa.
Me acerqué y vi que se celebraban unas competiciones de patines en línea. Había jueces, anunciantes y un circuito marcado. En fin, todo tenía el aspecto de una prueba deportiva en toda regla y, por lo que parecía, a nivel nacional. ¡Jamás me hubiera enterado si no llego a pasear por allí accidentalmente!
Como parece que por  aquella época, era un deporte relativamente minoritario, no había mucho agobio de gente, así que me fue bastante fácil colocarme en un lugar adecuado para disparar. Preparé la cámara y mientras esperaba, aproveché para preguntar y enterarme un poco de qué se trataba la prueba. Ésta en concreto, era una “carrera por eliminación”. Es decir, cada cierto número de vueltas, en función de la cantidad de participantes, se elimina el último o últimos en pasar por meta. A falta de 3 vueltas para el final, debe quedar en pista un número prefijado de corredores que disputarán el sprint final, clasificándose por el orden de llegada a meta.
Pasé un rato muy agradable, tirando fotos como un loco y sobresaltándome cada vez que les veía caer sobre ese agrietado y abrasivo asfalto del parking. Desde donde estaba, se oía el golpe de los cuerpos al contactar con el suelo. Afortunadamente, no pasó nada grave, más allá de quemaduras, raspaduras y arañazos. Y los que veían la prueba, familiares, amigos y curiosos, debían estar acostumbrados, porque el único que se sobresaltaba era yo.
Cuando terminó la competición, me paseé un rato por el entorno, chafardeando aquí y allá, hasta que me tropecé con el trío ganador en la categoría femenina. Recuerdo que justamente fueron las que más me impresionaron por su arrojo, fuerza y labor de equipo, ya que quedaron clasificadas las tres (1ª, 2ª y 3ª). Esperé un ratito a que se ocuparan de sus cosas y que ninguna mirara a cámara y con el corazón a todo pálpito porque presentía algo, disparé.
Poco después esta foto quedó 2ª clasificada en el concurso Fujifilm-Club Barça Jove Sport, en la categoría de adultos, que organizaba Sport, el mencionado periódico deportivo con sede en Barcelona.

18 jul. 2011

Torre de la Baronia


Su nombre es una corrupción del de Santa Eufèmia, que era el topónimo primitivo. La primera noticia que tenemos de este lugar corresponde al año 1095, descubriéndose este nombre por un documento encontrado el año 1099. En principio, la iglesia de Sant Bartomeu debía de ser la capilla del castillo, puesto que la parroquia era la iglesia de Santa Eufèmia, pero cuando ésta perdió la categoría, fue la capilla del castillo la que pasó a hacer las funciones parroquiales.
El castillo fue conquistado a los sarracenos junto con el de Oroners y el de l’Ametlla del Montsec por Arnau Mir de Tost el 1034. Tras perderlos, los conquistó de nuevo el 1048. Después de la muerte de Arnau Mir de Tost, se incorporó al feudo de Fontllonga. Más tarde, en 1330, Fontllonga, junto con todo su territorio, se anexionó a la señoría jurisdiccional del Marquesado de Camarasa.
La historia de la Baronía de Sant Oïsme sigue fiel a los pasos del marquesado, idea de Alfonso III el Benigno, que comprendía también: Camarasa, Cubells, Sant Llorenç de Montgai, Privó, Santa Linya, Alòs de Balaguer, Vilanova de Meià, Fontllonga, Llimiana, Vernet, Puig o Castelló de Meià, Eneldo, Fabregada y otros lugares que habían formado parte anteriormente del condado de Urgell y del vizcondado de Àger.
Inicialmente el marquesado fue dado a Fernando de Aragón y de Castilla, hijo de Eleonor de Castilla, cuando aún era un niño y siguiendo la política que esta reina aplicó de favorecer a los suyos. A la muerte de éste en 1363, revirtió a la corona y el 1368 Pere III lo dio al niño Martí (Martí el Humano), que en 1392 lo otorgó a su mujer Maria de Luna, entonces duquesa de Montblanc. Ésta, lo puso en venta. Más tarde, en 1414, el marquesado volvió a la corona. En 1458 fue vendido al noble aragonés Lluís de Coscó, residente en Lleida. Pasó en 1543 a Diego de Cobos y, sucesivamente, a los Luna y Guzmán, a Manrique y finalmente a los duques de Medinaceli (en el archivo de la Casa de Pilatos de Sevilla se conserva una rica documentación del marquesado). Finalmente, al título de marqués de Camarasa se añadió en 1626 el de Grande de España.