26 mar. 2012

Cuchillería Roca


    2010 Plaça del Pí (Barcelona)

Es quizá la cuchillería más famosa de Barcelona, y una de las más antiguas, ya que data de 1911, es decir, este año cumple su centenario.
En ella se exponen y venden más de 9.000 herramientas de corte de los más prestigiosos fabricantes, de lo que dan muestra los distintos apartados de su rico escaparate. De izquierda a derecha: navajas, uso personal, enología, la puerta de entrada con los prestigiosos productos Steel, tijeras, regalo, cocina y cuchillos. En éstos dos últimos es donde, curiosamente, más gente había.
El cuidadoso montaje del escaparate, al más puro estilo vienés contribuye desde 1916, año en que su propietario Don Ramón Roca decidió el traslado de la tienda, para dar más solera a la tradicional Plaça del Pí de Barcelona, hasta tal punto, que ya forma parte de la memoria y el paisaje urbano de los barceloneses, siendo también uno de los referentes profesionales de la ciudad.
Desde el año 2000, la tienda está en manos de un grupo de profesionales del ramo (grupo Steel), pero sigue conservando un taller propio de afilado, reparación y fabricación de piezas por encargo, convirtiéndose también en un centro de formación para sus dependientes.
Gracias por vuestros amables comentarios.

19 mar. 2012

¡Ni un paso más!


Lo dimos.
¡Y no debimos haberlo hecho!
Todo sucedió aquella soleada tarde de octubre. El otoño había obligado a los árboles centenarios de esta preciosa zona leridana a desprenderse de su manto, depositándolo sobre el cesped, los caminos y el estanque.
Teresa y yo paseábamos por el entorno comentando este dia encantador, en el que compramos aceite, vino con D.O. y degustamos un sabroso menú, mientras teníamos la posibilidad de visitar este mini-zoo repleto de especies acuáticas protegidas. Cisnes, ocas (pre-foie), patos y otros ánsares y gallináceas, pululan por aquí en una casi completa libertad. Paseando e intentando realizar algunas bonitas fotos, nos hubiera resultado muy fácil poder tocarlas.
Ensimismados en nuestras fotos, nos recreamos en los graznidos de un nutrido grupo de ocas. Parecía que se habían vuelto locas. Su sonido creo que lo podrían haber oído desde Ivars, que está a unos 2  km. Nos parecieron muy pequeñitas en comparación del ruído que hacían, pero como no entendemos nada de estos bichos no le dimos importancia y nos decidimos a acariciarlas.
En éstas, me dí la vuelta, atraído por un jolgorio que se producía a mi espalda.
No podía creerlo. Cinco ocas, ánsares, o lo que fueran, con una altura de pata a cabeza que a mí se me antojó de unos 3 m. o más se dirigían hacia nosotros graznando,corriendo, y batiendo sus alas. Los picos tan abiertos, que vi el brillo de sus dientecillos reflejándose en el sol de media tarde.
Eché a correr, mientras buscaba a Teresa con la mirada. La ví corriendo en dirección contraria a la mía.
Las ocas también corrían. Tres se fueron a por mí y dos a por ella.
Después de volar más que correr unas cuantas decenas de metros, me detuve planteándome muy en serio que, o ellas o yo. Las ocas también se detuvieron. Las cinco. Ni Teresa, muy lejos de mí, ni yo nos movíamos, presas de un cierto y estúpido pánico.
Las ocas sí se movían. Fueron retrocediendo hasta que se reagruparon, sin parar de emitir sonidos y mirándose unas a otras. También nos echaban una ojeada a nosotros.
Siguieron retrocediendo hasta que llegaron a las otras ocas que nosotros estuvimos a punto de acariciar.
Entonces lo vi claro. No estaban haciendo otra cosa que proteger a sus crías ante lo que consideraron un ataque a sus retoños por nuestra parte. Nos dejaron acercarnos hasta que entre ellas se dijeron: ¡Ni un paso más!
Los urbanitas hemos de entender de una vez que un pollo no existe únicamente a "l'ast" y que el foie una vez tuvo plumas, patas y pico (¡y con qué dientes!)

12 mar. 2012

Mientras tú duermes



El Mercado de Sant Josep, conocido como La Boquería, es un mercado municipal que se encuentra en la Rambla de Barcelona. Además de un lugar donde comprar todo tipo de productos frescos, es también una atracción turística por sus productos, el cuidado con el que están expuestos y, sobre todo por el edificio en sí.
El mercado tiene una superficie de 2583 m² con más 300 puestos, ofreciendo una gran variedad de productos locales y exóticos, tanto a los compradores particulares como a los principales restauradores de la ciudad. Es el mercado más grande de Cataluña, el más variado en oferta alimentaria y también el más visitado por los turistas.
Fue inaugurado en 1836, en estilo Modernista catalán, pero sus orígenes están al aire libre, ante las puertas de la antigua ciudad, en la explanada del Pla de la Boqueria, donde vendedores ambulantes y labradores de los pueblos y masías próximas se instalaban con el fin de vender sus productos, antes de que la ciudad se saliera de sus primeras murallas. Este mercado se hacía fuera de las murallas de la ciudad por ahorrar el impuesto de entrada de mercancías.
Antes del mercado, estuvo en el mismo lugar el convento de San José. En 1586 los carmelitas descalzos (denominados els josepets por ser los difusores de la advocación de San José) fundaron el convento en el lugar donde hoy está el mercado. A medida que la Rambla fue tomando importancia como paseo urbano en el siglo XVIII, se consideró necesario sacar las carnicerías de su recorrido y fueron desplazadas, todavía muy cerca, hacia el interior, junto al huerto del convento de San José, que el pueblo quemó el día de San Jaime de 1835 durante una manifestación, junto al resto de monasterios que había en la Rambla.

Tras la destrucción del convento, se construyó una plaza con grandes columnas rodeada de porches, que sería la más grande de Barcelona. Se decidió trasladar el mercado de manera temporal en su interior, pero finalmente sería su emplazamiento definitivo. Las obras de techado se iniciaron el día de San José de 1840.
Muchos vendedores obsequiaban una flor por la compra de algún producto de alimentación, y aquí encontramos el origen de un colectivo popular e inseparable del conjunto de este paseo: los actuales floristas de la Rambla. Más tarde también se añadió la venta de animales, sobre todo pájaros.
La cubierta metálica actual se inauguró en 1914. La última modificación arquitectónica del mercado fue en el año 2000, y actualmente se prepara otra que afectará sobre todo la plaza de la Gardunya. A lo largo de los años, se ha convertido en el más emblemático de todos los mercados de Barcelona. El colectivo de vendedores, la estructura y situación del mercado lo convierten en un lugar de visita obligada para compradores y turistas.
Cada vez hay más establecimientos del mercado regentados por inmigrantes, en los que se encuentran especialidades de América del Sur, Japón, Italia, Grecia o los países árabes.
En este difícil reportaje (casi todo son robados, ya que a los vendedores no parecía gustarles mucho la cámara) intenté reflejar la frenética actividad de este espectacular mercado a partir de las 6,30 h de la mañana, casi dos horas antes de que el público aparezca en masa a vaciar las paradas.
Nunca había tenido ocasión de vivir esta experiencia y de verdad que la recomiendo. Mucha de esta gente ya venía de pasarse sus dos buenas horas en Mercabarna fundamentalmente, para recoger el género.
A partir de las 8 h de la mañana les esperan aún casi 12 h más de duro trabajo, a veces debiendo aguantar los caprichos de algún maniático, o intentando entenderse con los extranjeros, turistas o no, que aparecen por aquí buscando aquellos productos de su tierra, que saben no van a encontrar en otro mercado de Barcelona.
Cuando después de una hora haciendo fotos, me senté en el bar Pinotxo para tomar un merecido desayuno que me liberara la tensión de tanto robado, me di realmente cuenta de que este es uno de aquellos trabajos especialmente duros, a veces poco reconocidos y que sólo pueden soportarse con una gran dosis de vocación.La que noté en la mayoría de aquellas caras.
Este es un sencillo homenaje a esta gran gente.
Perdonad la calidad de las fotos. Poca luz y mucho robado no son muy buenos amigos.

   Juanito, del Bar Pinotxo. Interior del Mercado de la Boquería (Barcelona)

El bar Pinotxo es mucho más que un restaurante de mercado. Es un lugar en el que disfrutar de los mejores productos del mercado de la Boqueria, preparados por excelentes cocineros y que reúne tanto a gente del propio mercado como a muchos turistas que han sido previamente informados.
El entrañable Juanito, sin duda una de las caras más fotografiadas de Barcelona, es el dueño de este emblemático bar. Está vinculado a La Boqueria desde muy pequeño y su excepcional carácter es la base del éxito del puesto, tanto, que incluso se ha editado un libro con sus mejores recetas y que ha servido como merecido homenaje a una persona que lo da todo a la clientela, a la que hace más de sesenta años que atiende con una permanente sonrisa, sentido del humor y una eficacia que muchos la quisieran para ellos. Albert y Jordi, sus sobrinos, se ocupan de la cocina.
El puesto está situado en la entrada principal del Mercado de La Boqueria, según se entra, el primer pasillo a la derecha y dispone de una barra y tres pequeñas mesas en las que sentarse. El nombre de Pinotxo viene por el nombre del perro de la familia y por estrenarse esta película de Walt Disney el mismo año de la inauguración. En este puesto se han sentado personajes como Ferrán Adrià, Juan Mari Arzak, Jean Paul Galtier o Jacqueline Bizet.
Además de sus apreciados almuerzos. el Pinotxo es un lugar en el que podemos degustar aquellos desayunos llamados “calientes”, o de “cuchillo y tenedor”. Y no es broma. Nos podemos encontrar chipirones con habitas, cap i pota, garbanzos con butifarra negra, navajas, costillas, estofado, brochetas de ciervo o callos, por poner algunos ejemplos simplemente deliciosos. Todo esto se puede remojar con una copa de buen cava, aunque también hay vinos y licores. Un cortado con su chucho, también gozan de muy buena y merecida fama.
Los platos, como en la buena cocina de mercado varían según disponibilidad, así que lo mejor es dejarse aconsejar o preguntar que se puede comer. Los precios de los platos oscilan entre 7 y 12€
En definitiva, visitar a Juanito en el Pinotxo es uno de los mejores colofones para un paseo por el inacabable Mercado de la Boqueria.
Como muestra de lo dicho, la foto refleja el talante con el que me recibió este buen hombre a las 7 de la mañana, cuando me detuve en su barito para tomar mi cafetito con leche, mientras hacía un alto en el reportaje fotográfico que realizaba en este mercado, en el que pretendía reflejar un poco el ambiente previo a la hora en que la gente entra en masa, turistas y nativos, para ver, comprar y, en definitiva, admirar este gran edificio modernista, estandarte de los mercados barceloneses.
¡Ah, me olvidaba! Desayunando, apareció alguien con una bolsa de churros, que Juan se apresuró a repartir alegremente entre sus empleados y los que estábamos en la barra en esos momentos, como detalle de autor, claro.
Este sencillo homenaje va por ti, Juanito












Cuatro de modas




Especímen: Locus Porlamodae Veranensis

Características: Individuos de ambos sexos que tienen como nexo común la obsesión o megalomanía por la moda, aplicándola sin demasiado criterio, especialmente en verano.

Ubicación: En playas y zona perimetral (aledaños, según la prensa deportiva escrita). Durante el verano es cuando más proliferan, pero se han visto elementos que arrastran sus miserias también el resto del año.

Estudio: Más que un estudio en sí, lo que estos cuatro botones de muestra merecen es un tratamiento propio de un desfile de modas. Empezaremos por esta primera toma:

1.-Ecologic Cabestro Sostenible
Para aquellos dias de canícula de verano en los que es preciso proteger nuestra cabeza y evitar que se funda la única neurona de nuestro cerebro aún en desarrollo, la prestigiosa firma francesa "Beausoleil & Bonrepos" nos presenta este peculiar cabezal protector multifunción, en dudosos tonos amarillos. Protege eficazmente de los rayos UV, y actua como casco homologado, útil si nos desplazamos en vehículos de dos ruedas.
Sus cuatro bolas negras lo afincan al suelo si deseamos hacer la siesta, o incluso yoga con la cabeza hacia abajo, en cuyo caso es preferible no usar la bicicleta a la vez.


2.- Sensacion Volátil
Los reyes del textil español, GEPSOL & PUTANO, nos presentan dos modelos llenos de glamour para nuestros paseos de media tarde, después de un agradable dia playa y sol. El que presenta Anaïs, a la izquierda, evoca aquella calidez de las tardes pasadas en la cárcel. Está realizado en fino esparto policromado, a tiras unidas con Loctite.
Verónica Antonia, nos presenta una prenda realmente gaseada y suave, realizada en fibras de bombona de putano, hábilmente entrelazadas y esferificadas para convertirlas en algo más ligero y sedoso que el papel. Absorbe perfectamente los gases de origen humano.


3.- Satén & glamour
La marca PUNTO NEGRO, nos presenta sus nuevos calcetines para cerveceros, con una personalidad tan acusada (gracias a su color blanco), que pueden llevarse tan sólo con un bañador ajado y una bolsa de basura como complementos.
Su planta acolchada de fibra viscolástica absorbe el exceso de peso cervecil y las posibles basculaciones laterales, propias de una buena resaca.


4.- Mi Esterilla volovant
Cierra el desfile este bello y original modelo de la prestigiosa firma milanesa GATITA FELICHE que luce Olga María, realizado en lino, evocando los suaves trapos de cocina. El top va finamente cosido a unos graciosos y sexys pantaloncitos. Ideal para los cócteles nocturnos, donde el minimalismo y el glamour son la tarjeta de presentación de una emotiva realción sexual que remate la noche.
Se complementa con calcetines, zapatillas deportivas y esterilla, por si hay que huir a toda prisa de la fiesta y dormir en la playa.

11 mar. 2012

La Genoveva

   2009 Rallye de Sitges (Barcelona)

La Genoveva es el nombre cariñoso con el que los Bomberos de Barcelona bautizaron en su dia a este vehículo.
Se trata de una camioneta bomba (o tanque) de la marca Delahaye, modelo 84 PS de 1922.
Era capaz de suministrar agua a ocho mangueras a la vez.
El Servicio conserva en la actualidad uno sólo de estos modelos que cuida y mima como oro en paño, para poder lucirlo en todo su esplendor en algunas cavalgatas o, como es el caso, durante el rallye de Sitges.
Esta ancianita aún se encuentra con la forma y humor suficientes como para cubrir con alegría los 42 km del recorrido, superando las tortuosas Costes de Garraf, con cuatro o cinco bomberos a cuestas que disfrutan como locos, haciendo sonar las campanas y saludando a diestro y siniestro. No en vano, ojalá todas sus salidas tuvieran el cariz que tiene ésta.
Quisiera con estas palabras rendir un emotivo y sentido homenaje a estos hombres, a este colectivo que se juega la vida por nuestra seguridad de manera anónima y sin importarle en absoluto los terribles handicaps de su profesión.
Por eso y por muchas más cosas, se me enciende la sangre cada vez que alguien con el culo pegado a la silla de su despacho, se atreve a coaccionar alcaldes, o manipular y esconder informes para que nadie sepa que por su inoperancia, algunos de estos héroes llegan a morir acorralados por el fuego.
Mi admiración y respeto por este Cuerpo, sea cual sea su origen.

4 mar. 2012

Las otras



Paseaba con mi cámara fotográfica por la explanada de esta hermosa Catedral de Tarragona, disfrutando embobado del nutrido y me atrevería a decir extenso mercadillo de antigüedades que se diseminaba por el entorno y calles adyacentes.
Entre tanto objeto de rancio abolengo, me fijé en estas cinco muñecas de apariencia bastante antigua y en un estado más que aceptable.
Mientras me entretenía fotografiándolas, me vino a la cabeza la película “Los Otros”, concretamente la escena en la que Grace (Nicole Kidman) descubre un álbum de fotos de difuntos, entre las que están los criados de la casa en la que habita.
Por macabro que parezca fue una costumbre real. A finales del S.XIX y principios del XX los fallecidos eran retratados como personas vivas, en pose de dormir y vestidos con su mejor traje, para que sus parientes pudieran recordarlos como en vida. No se trataba de algo macabro, como podemos pensar hoy, sino un hábito que acompañó a la comercialización de la fotografía y que ya existía mediante dibujos o cuadros.
Cogí una de ellas, la del vestido blanco. Me estaba planteando regalársela a mi mujer para su colección, pero sabía de sobras que estas muñecas le producían mal rollo. Y a mí también. Sólo en una ocasión pude comprarle un bebé de porcelana lo suficientemente gracioso y atractivo, como para ser aceptado en sus estanterías.
Pregunté el precio al vendedor. En orígen parecía demasiado cara, pero le pude sacar una rebajita ya que el mecanismo de apertura de los ojos no funcionaba. No representaba un problema serio porque la mayoría de las veces se puede arreglar sin mucho esfuerzo.
Pagué y mientras esperaba el cambio, volví a echarle una ojeada, para cerciorarme de que no presentara más defectos que los observados al principio.
De repente, me fijé en su boca. Su expresión estaba cambiando. Empezó a sonreirme vagamente, mientras poco a poco iba abriendo los ojos. Eran unos ojos sin pupila, completamente blancos. Totalmente estremecido, no podía apartar la mirada de su cara. Estaba paralizado, sin poder moverme.
Entonces, con una voz profunda y fría me susurró:
-¡ Yo por mi hija, matooo!-
Y con una rapidez inusitada, me clavó una dentellada en el antebrazo, tan aguda y dolorosa que empecé a sangrar abundantemente.
¡¡¡Era ella!!!. ¿Escapó de televisión para empezar una nueva vida? ¡¡¡Nooo, estaba allí, esperando víctimas contra las que descargar su odio!!!.
Casi sin saber lo que hacía, la agarré por la cabeza con la otra mano y la arrojé lejos de mí con toda la fuerza que pude, a la vez que profería un sonoro alarido que hizo volverse asombrados a todos los presentes.
Con un susto tremendo me alejé del lugar, pero no pude evitar volver la vista atrás, alarmado por el enorme griterío que se oía.
La muñeca estaba devorando al vendedor de la paradita y nadie podía separarla de él. Lo estaba destrozando y mucha gente resultaba herida a mordiscos por este especímen incalificable. En poco rato, muy poco, la explanada se cubrió con un enorme manto de sangre.
Cuando quise huir definitivamente de este macabro lugar, ya era tarde. Un incontable gentío me tenía acorralado ante la puerta de la Catedral. Ensangrentados, todos me sonreían y me miraban con los ojos en blanco, carentes de pupilas.
Y, delante de todos ellos estaba la puñetera muñeca con la boca también ahogada en sangre y los brazos en jarras, retándome.