16 mar 2015

NURDIN, EL APATRIDA 



2015 El Prat de Llobregat (Barcelona)

El Sahara español fue una colonia y posteriormente, provincia española en África.
En 1975 se firmó el Acuerdo Tripartito de Madrid mediante el cual España, que estaba en proceso de descolonización del Sáhara, cedió la administración del territorio, pero no la soberanía, a Mauritania y Marruecos. Es por ello que el Sáhara sigue siendo hoy legalmente, territorio español.
En 1976, después de la marcha verde de Marruecos sobre el territorio, España lo abandonó. Desde ese momento, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y emprendió una guerra de liberación contra Mauritania y Marruecos, para conseguir la independencia del territorio. En 1979 Mauritania se retiró de su zona debido a los ataques del Polisario, quedando como único adversario Marruecos, que a su vez ocupó y se anexionó la antigua zona de ocupación mauritana, sin ningún reconocimiento internacional.
El triste final de esta contienda fueros los campos de refugiados saharauis.
Las condiciones de vida en ellos son duras. La mayoría de la población vive en tiendas, sin agua corriente, y depende de la ayuda internacional externa para subsistir. ACNUR y el Programa Mundial de Alimentos estiman que dos tercios de las mujeres sufren de anemia, y un tercio de los niños sufre de desnutrición crónica.
Las asociaciones de amigos del pueblo saharaui organizan desde hace años el programa "Vacaciones en paz", una iniciativa que permite a los niños de este pueblo en el exilio vivir durante julio y agosto acogidos en hogares de familias españolas, con los objetivos de lograr que los pequeños tengan una oportunidad de conocer otra cultura, idioma y costumbres y aprovechar para ser examinados médicamente.
En 1991 llegan los primeros pequeños a España. Este es el caso de Nurdin, que a sus 4 años fue acogido en Barcelona por Jesús y Pepi.
Lo que en un principio fue una acogida, se tornó en profundo cariño mutuo, compartido también por los tres hijos del matrimonio, que aceptaron a Nurdin como un hermano más.
Poco tiempo después y tras intensas conversaciones con Nayat, la madre del chico,  Jesús y Pepi consiguen su aprobación y los papeles legales necesarios para la adopción de Nurdin, siendo desde entonces la madre biológica quien se desplaza cada año al domicilio de la pareja para ver a su hijo.
Hoy, a sus 19 años Nurdin está estudiando Ingeniería Mecánica y sueña con dedicarse a la ingeniería naval y ayudar de alguna manera a su pueblo, sin menoscabo del profundo amor y agradecimiento que profesa a sus padres adoptivos, quienes, por otro lado, han sufrido un verdadero calvario, no en el Sahara, sino aquí en nuestro país, por culpa de la burocracia. Se tardó años en tramitar el permiso de residencia para que Nurdin dejara de ser injustamente un apátrida. Lo consiguió una abogado social, experta en estos temas, después de haber pasado por muchos otros abogados que no aportaron soluciones.

Ahora que ya ha pasado el tiempo legal requerido, Jesús y Pepi están por fin a punto de conseguir para Nurdin su Nacionalidad Española.

1 jul 2014


ANTONIO Y JUANI 


2014 Moll de Drassanes (Barcelona)

Después de realizar este robado de los dos ancianos y percatándome de que fui pillado después de tirar la foto, decidí entrar en contacto con ellos y darme a conocer, consiguiendo que aquel fuera uno de esos momentos increíbles a nivel humano que uno tiene la suerte de vivir como fotógrafo.
No se enfadaron por robarles su intimidad, ni mucho menos. Antonio, de 84 años y Juani con 81, tenían un semblante apacible, feliz diría yo, y cuando se confiaron en la conversación se volcaron para explicarme cada uno de ellos la historia de su vida en común.
Una historia que no por ser conocida es menos importante, ya que es la de muchos de nuestros abuelos. La de aquella generación que no tuvo infancia, que superó una y hasta dos guerras cargadas de horror y que como premio a todo ello, acabó emigrando a otras zonas del país, o al extranjero, con la familia a cuestas y muy poco más, buscando un trabajo que dignificara sus vidas y sobre todo su vejez.
Esta amable pareja andaluza era una de las muchas protagonistas anónimas que trataron de olvidar odios, rencores y penurias para dedicarse a levantar un país decrépito y arruinado por la Guerra Civil. Antonio, como capataz de obras. Juani, como cocinera de hospital.
En su penúltima etapa, la vida les había respetado por fin, ganando lo suficiente para comprarse un pisito, seguir adelante como pareja y dar estudios a sus tres hijos.

Ahora que ambos entraban en la recta final de sus vidas, lejos de deprimirse o entristecerse, se arreglaban cada tarde con sus mejores telas y, fuese invierno o verano, salían a pasear por el paseo marítimo barcelonés. Pero siempre con esa sonrisa en sus rostros, cogidos de la mano y transmitiendo una poderosa sensación de haber hecho bien las cosas.

18 ago 2013

 

Una participación solidaria de la que me siento realmente orgulloso.
Una de mis fotografías y un audiovisual titulado " O sono de Eric" (El sueño de Eric) participan en esta exposición de una gran amiga y fotógrafa, Bego Tamayo. Será un éxito seguro.


    Foto de Suso

Noticia sobre la exposición aparecida en el Diario de Pontevedra, hoy domingo 18 de agosto de 2013

EXPOSICIÓN SOLIDARIA

Sanxenxo

El Concello inaugura la exposición solidaria 'El sueño de Eric en Portonovo'


17/08/2013 - DP (Sanxenxo)
La alcaldesa de Sanxenxo, Catalina González, presidirá este domingo, a partir de las 20.00 horas, el acto de inauguración de la exposición fotográfica 'El sueño de Eric en Portonovo', destinada a recaudar fondos para la Asociación de Enfermos de Patologías Mitocondriales.
Un total de 18 artistas participan en esta muestra, con la que colabora el Concello de Sanxenxo, que permanecerá abierta al público desde el 18 de agosto hasta el 15 de septiembre.
Manuel Melón, Benito Sueiro, Emilio Rico, Bego Tamayo, Damián Castro, Carmen Solla, Isabel Serrano, Luis Dobarro, Adolfo Novegil, Javier Fraile, Belén Argüeso, J.J. Sabarís, Luis Chou, Wendel Galeano, Josep Cequiel, Ángel Pérez, José Méndez y J.R. Abuín son los autores de las obras que se podrán adquirir, a beneficio de Aepmi, en la Casa Mariñeira de Portonovo.

27 may 2013

2013 semana 22

Orgullo

    2013 Aeródromo de sabadell (Barcelona)

17 may 2013


FOTO DE LA SEMANA 20

Reflejado en su sueño
    2013 Barcelona Harley days '12

28 ene 2013

El hombre que se enfadó con su sombra

 
    2013 Barcelona

Don Jaime llevaba 65 años conviviendo pacientemente con su sombra.
Dicho así, no es una situación que tenga nada de particular. Todos convivimos con nuestra sombra, desde antes de nacer y también después de muertos.
Pero el caso de don Jaime era distinto, muy distinto. Y también difícilmente explicable.
Este pobre hombre soportaba estoicamente una sombra muy diferente a las demás ya que gozaba de personalidad propia.
 
Cada vez que don Jaime paseaba, su sombra se quedaba rezagada, o le adelantaba de repente a gran velocidad, esperándole un poco más adelante mientras le saludaba con sorna. Si dormía, su sombra permanecía de pie. Cuando se levantaba, su sombra se disponía a yacer.
Una vez, incluso se atrevió a proyectarse en una pantalla de cine, moviéndose de izquierda a derecha y a la inversa, mientras don Jaime se deslizaba butaca abajo, avergonzado y escapaba del local a cuatro patas para no ser visto.
 
Además de sustos, vergüenza e inconvenientes esta sombra transgresora le había costado a don Jaime alguna carrera calle abajo, y también algún bastonazo, como aquella vez que paseando tranquilamente por las Ramblas de Barcelona, su sombra se empeñó en perseguir y seguidamente acompañar a una esbeltísima mujer, dotada con aquellas características curvas que en los años ’50 poseían las mujeres llamadas de “bandera”.
Por supuesto, al marido, pareja o lo que fuere que llevaba a su lado, no le hizo ni pizca de gracia el negruzco y plano intruso y siguiendo la proyección de la sombra, dio con el bueno de don Jaime, que paseaba unos cuantos metros más atrás mirando unas flores para regalar a su señora y completamente ajeno a la acción.
La sarta de bastonazos que recibió le hizo olvidarse de las flores y de su sombra, que permanecía apoyada en un poste de publicidad, mondándose de risa mientras él desaparecía por una bocacalle, perseguido por ese individuo de 1,80 m.
 
La vida de Don Jaime se sucedía sin demasiadas anécdotas excepto las relacionadas con su sombra.Yo que le conozco bien, os podría comentar muchas de ellas durante días, pero no quiero aburriros. Por eso paso a contaros lo más increíble de este relato:
 
Aquella soleada mañana de invierno don Jaime había salido a pasear, como hacía casi cada mañana. Pero este dia iba a marcar el final de una larga, pesada y agotadora etapa.
Desde que había dejado su casa, le daba vueltas en la cabeza una idea, que al final acabó por obsesionarle. Tanto, que al pasar por unos edificios de oficinas cuya fachada estaba enteramente formada por cristales y espejos, se detuvo frente a uno de ellos y se encaró a su sombra que permanecía sonriente en forma de reflejo en el cristal.
Era muy temprano y no había mucha gente por allí, quizá algún ciclista, alguien paseando a su perro y poco más, pero todos, incluso el pobre perrito dieron un respingo asustados por los gritos e improperios que empezó a escupir don Jaime contra su reflejo en aquel espejo.
Creo que esos más de 60 años sufriendo, se los vomitó a su sombra tan de golpe, que si hubiera sido tridimensional, la habría colgado hasta la coronilla.
Salieron al sol todo tipo de trapos, reproches, recuerdos de tantos y tantos malos trances pasados con aquella maldita proyección plana y estúpida de su ser.
 
Jamás se vio algo así, pero lo cierto es que su reflejo bajó la cabeza en un claro signo de humillación, sin abrir boca.
Don Jaime por fin le espetó lo que era de esperar: que hasta aquí habían llegado. Que no quería verla nunca más.
 
Y dicho esto, don Jaime se dio media vuelta y continuó su paseo. Su reflejo hizo otro tanto y se alejó en dirección inversa, cabizbajo y llevándose consigo la sombra de nuestro amigo, quien empezaba a darse cuenta que su respiración era ahora más tranquila.
Ese solecito invernal, además, le causaba placer y le calentaba lo necesario.
 
Don Jaime sonrió, seguramente por primera vez en muchos, muchos años y se alejó hacia el contraluz.

4 ene 2013

Cara a cara en la noche (cuento de navidad)


     2011 Rialp (Lleida)

Soray maldijo su suerte una y mil veces.
Aquellas fiestas navideñas sus obligaciones políticas la mantenían retenida en el Pirineo de Huesca, privándola de estar donde realmente quería, que era junto los suyos, disfrutando de la Navidad y el calor del hogar.

A los dirigentes de su partido, se les había metido en la cabeza que era necesario estudiar seriamente la vialidad de un túnel para una línea AVE en los alrededores de Canfranc (Huesca), con el fin de acceder a territorio francés sin necesidad de depender del tan traído y llevado Corredor Mediterráneo.
Era una opción a tener en cuenta para no quedar aislados de Europa en caso de que siguiera adelante la decisión independentista de los demonios catalanes y un posible efecto rebote de los enigmáticos vascos.
Los cerebros bien amueblados y mucho mejor pagados de la Europa política, más sabios que Soray y sus amigos, ya les habían advertido que si bien Francia no ponía problemas para la apertura de ese túnel, si que se debía considerar la estupidez de la obra ya que una vez en territorio francés, la línea quedaría físicamente en tierra de nadie, equidistante de Burdeos y Perpignan o Montpellier (enclaves básicos de enlace hacia redes europeas). Por ese motivo, desde Bruselas se habían denegado las ayudas económicas pedidas.
Soray debía encontrar alguna solución alternativa, sin renunciar a la construcción de este llamémosle Corredor Central.

Por si todo ello no fuera motivo para la ingesta masiva de Gelocatiles, la infortunada mujer había pinchado la rueda trasera de su Porsche Cayenne, mientras volvía al hotel por una solitaria pista forestal.
Eran las 23,30 h de una noche casi cerrada, en la que un rabillo de luna en cuarto creciente luchaba por abrirse paso entre las nubes. Estaba cansada y sin fuerzas para cambiar la maldita rueda, cosa que tampoco habría sabido hacer, caso de poder.
Decidió pues continuar a pie. Tenía que atravesar ese tenebroso bosque, pero saber que al otro lado se encontraba su hotel la reconfortaba para seguir adelante.

A pesar de todo, Soray no había valorado suficientemente bien la situación y eso la molestaba porque le ocurría con frecuencia.
Había oído contar muchas leyendas sobre estos bosques a las gentes del lugar, pero ella, una chica culta de capital, siempre pensó que eran patrañas propias de aquellos ignorantes provincianos. Sabía incluso de la existencia de unos duendes locales llamados “rajoimos”, unos enanos peludos con unos objetos ante los ojos parecidos a unas gafas y con una fuerte fama de mentirosos e impotentes, pero capaces de desequilibrar sociedades enteras.
Había oído hablar también de los “ratosos”, otros duendes más malignos que los primeros y frecuentemente enfrentados a ellos por la conquista del poder del bosque. Éstos, no dudaban en robar, saquear y chantajear a todo aquel que se aventurara por aquellas tierras.
Le contaron más, mucho más, pero con lo dicho, Soray ya tenía bastante para pasarse el día entre mofas y escarnios, junto a una botella de Pipermint (una botella, no “la Botella”).

Lo cierto es que notando que su angustia iba a más, recogió del suelo una enorme rama desnuda de abeto, que se le antojó como un buen garrote y aceleró poco a poco su paso. Cuando se quiso dar cuenta ya estaba literalmente corriendo.
A cada uno de los mil quinientos ruidos que un bosque puede emitir en mitad de la noche, la mujer daba varias vueltas sobre sí misma, creyendo ver todo tipo de fantasmas.
Cualquier lechuza, corzo, ratoncillo o incluso jabalí que huían de ella como de la peste, eran parametrizados como ectoplasmas de un blanco eléctrico azulado, casi transparente, que revoloteaban a su alrededor con ánimos de asustarla, o algo peor.

Así siguió unos centenares de metros más, hasta que al pasar junto a un refugio de piedra que parecía abandonado, oyó un fuerte ruido, a la vez que un penetrante escalofrio recorría su cuerpo de arriba abajo.
El miedo la hizo detenerse.

Unos chasquidos a su espalda, como de pasos, provocaron que muy despacio se volviera sobre sí misma.
Y entonces el miedo se convirtió en terror.
No podía creer lo que estaba viendo.

Ante ella, permanecía como flotando, la silueta estática, o mejor el cuerpo, de una estilizada mujer.
Se apreciaba a simple vista que no era de carne y hueso. Su casi transparecia dejaba entrever tras ella las piedras de aquella barraca.
Sus pupilas eran terroríficamente blancas, sin retina. A pesar de ello, Soray, tenía la certeza de que esa cosa la estaba escudriñando.

Intentó echar a correr, pero sus piernas no respondían. El garrote se desprendió de sus inertes manos y su mirada quedó clavada en la de ese fantasma, como hipnotizada.
Entonces se oyó una voz profunda, pausada y arrastrada, como de ultratumba, que parecía brotar de lo más profundo de aquel ser terrorífico:

- ¡¡¡¡¡Soooooooooooooooray, no tengas miedoooooooooo!!!- dijo.
- Soy yooooo, la diooosa Merkleeeeeers!!!..., continuó el ser en el mismo tono.

-¡¿Merklers? ¿Qué diosa Merklers?- contestó Soray muy inquieta, aunque no tan aterrorizada como en un principio.

-¡¡¡ Siiiiii, la diooosa Merklers!!!- prosiguió la figura -Los humanos me conoceis como la Prima de Riesgo, sin saber siquiera quien era Riesgo, que también murió- Esa voz, ahora en pausa, se había suavizando un tanto y mostraba una leve sonrisa.

Ante el estupor e ignorancia de esa chica de capital, esa supuesta Diosa Merklers continuó:
-Veo que sabes poco de mí, pero te diré que yo soy en realidad quien controla el bosque. Este y todos los bosques. Soy la Señora de todos los duendes. Los Rajoimos y ratosos que tanta mofa te causan, bailan en la palma de mi mano- dijo.

Se detuvo un instante y alzó la cabeza aún más. Mientras miraba fijamente a la pobre Soray, siguió en un tono altanero:
-¡Por mi cama han pasado casi todos los jefes de Estado que tú puedas imaginar, a cambio de conseguir un préstamo para levantar sus países hundidos en la miseria por jugar a ser dioses!.
¡¡¡¡Pero no tuvieron en cuenta que aquí el único Dios que existe soy Yooooo!!!!!!- espetó, alzando
muchísimo la voz en este punto, como queriendo ser oída por todo ser viviente.

Continuó tras una gran carcajada:
-¡Ahora me estoy cobrando con creces ese préstamo1 ¡Yo tengo el Poder y la Gloria!. Pero quiero ayudarte a pesar de todo, hija mía, porque tu país me cae simpático. Y por eso me muestro ante tí y ahora, para que comuniques a tus superiores mi mensaje- hizo una pausa, mientras Soray la escuchaba atentamente y con los ojos abiertos como platos.
-¡ Y esto te transmito- continuó- ¡Obama, el Presidente de los Estados Unidos y yo tenemos un pacto que le obligué a firmar tiempo atrás y que esta noche ha tenido que cumplir. Ese hombre ha conseguido en el último momento un acuerdo firmado entre demócratas y republicanos, que aleja al país del Abismo Fiscal, del que tanto habéis hablado estos días y que tanto os aterraba!.
-Debes saber también que las bolsas han empezado a subir y que Yo, la Diosa Merklers, vuestra temida Prima de Riesgo, me he relajado!-.
-¡Tenéis mi bendición y un plazo de tres meses más para hacer los deberes!. ¡¡Pero, cuidado!! ¡¡si no trabajáis bien y en el plazo previsto, volveré y acabaré definitivamente con vosotros, uno por uno, como voy a hacer de inmediato con los griegos!- terminó con autocomplaciencia la Diosa.

Reinó en el entorno un silencio sepulcral y Soray vio estupefacta como poco a poco esa terrible silueta se desvanecía en la noche.
La pobre chica no pudo aguantar por más tiempo tanta tensión y se desplomó inconsciente sobre ese manto enorme de hojas caducas.

Muy cerca de allí, un pastor que pasaba al raso la noche, se había acercado al lugar atraído por aquella conversación, permaneciendo escondido tras una roca mientras escuchaba.
Al desaparecer el ente, salió de su escondite y se acercó a Soray. Comprobó que respiraba y se encontraba más o menos bien, aunque adormecida.
Sin poderlo evitar, paseó el dedo índice de su mano izquierda por los labios de la muchacha y luego se besó ese dedo. Mientras se incorporaba para retirarse, susurró a Soray en voz muy bajita:
-Yo también te voy a dar un mensaje para tu jefe: ¡¡Me cago en tus muertos, me cago!!-

Y desapareció entre la espesura de ese mágico bosque.



6 dic 2012

Pompas de jabón para cubrir una vergüenza




2012 Plaza de Sant Felip Neri (Barcelona).

Esta recoleta y atractiva plaza Barcelonesa alberga uno de tantos hechos acaecidos durante la vergonzosa guerra civil española, que no por menos conocido carece de importancia, aunque sólo sea para evocar la Memoria Histórica que tan fácilmente perdemos y que tantas y tantas veces nos arriesgamos a que se muestre de nuevo como un maldito "deja vu".

El 30 de enero de 1938, suenan las sirenas en Barcelona. La ciudad se prepara para recibir un nuevo bombardeo de la aviación franquista. Diversos ciudadanos corren a refugiarse en la iglesia de esta plaza cuando varias bombas caen en su mismo centro.
El resultado: 42 civiles muertos, la mayoría de ellos niños, que tuvieron la desgracia de ubicarse en un lugar inadecuado en el momento más inoportuno.
La fachada del templo presenta como muestra del hecho numerosos impactos de metralla, en muchos de los cuales podría caber un puño entero.

Yo mismo, me contaba entre los miles de barceloneses que ignoran la historia de esta plaza, hasta que hace pocos días, durante una quedada nocturna de mi grupo fotográfico, Josep Mª Lombart tuvo la amabilidad de refrescarme la memoria, explicándome estos hechos con su característico apasionamiento.
Me quedé unos momentos escudriñando cada rincón de la pequeña plaza.

A veces odio tener tanta imaginación. Una vez más había procesado las explicaciones de mi amigo, dándole un formato de película tan real, que me estaba entristeciendo por momentos.
Afortunadamente, cosas muy bonitas sucedían en ese lugar mientras yo reflexionaba. En un rincón y ajeno a todo el mundo, un fotógrafo cargado con todo su equipo, trataba de pillar el mejor ángulo de su modelo.
En el resto de la plaza, unos verdaderos artistas de la calle conseguían trabajar enormes y largas pompas de jabón, dotadas de un brillo y transparencia realmente atractivos, resultado de haber logrado capturar todos los colores del arco iris.
Varias familias observaban las evoluciones de estos jóvenes, mientras depositaban algunas monedas en el típico cestito.
Unos diez o doce niños jugaban a reventar las pompas cuando los artistas las acercaban a sus cabecitas. Unos niños del siglo XXI, nacidos en tiempos de paz y que sin duda, éstos sí, estaban en el lugar adecuado en el momento oportuno.

Una placa en memoria de las víctimas de ese bombardeo presidió en su dia la fachada de la iglesia de Sant Felip Neri. El poema de Sam Adams, titulado “Impactos de bala de la Guerra Civil". El escrito sobre la metralla nos advierte:
“estos impactos son un monumento medio escondido que la gente ignora y que la historia pasa por alto o trata de esconder".

En este pequeño repor tampoco puedo olvidarme de las más de 1.900 bombas que en 385 ataques aéreos cayeron sobre la ciudad de Barcelona durante los tres años de esta sangrienta y estúpida guerra (como todas, claro).

Uno de los ángulos en los que sucedía la acción me ofrecía la foto en bandeja: las pompas de jabón por delante de la metralla. Paz y alegría por delante de guerra y tristeza. Amor, donde antaño residió el odio y la muerte, transparentándola, no tapándola del todo, para que nadie, absolutamente nadie olvide jamás que las aventuras de los visionarios tarde o temprano las pagan quienes no fueron preguntados.
Pero justo en el momento de disparar, alguien pasó junto a mí, rozándome lo suficiente para estropearme una foto única.

O quizá no.

18 oct 2012

¡¡ Smartphonito, smartphonito !!




                 
                     2012 Parc Güell (Barcelona)

- ¡¡ Smartphonito, Smartphonito, ¿hay alguien más bella que yo?!! - le preguntó la princesa al telefonillo.

- ¡Pues sí, hija. Unas cuantas se me ocurren!... - le contestó su Smartphone con una cantinela burlona y ofensiva.

- ¡Jodó, pues si que me han cambiado el cuento! - protestó la Dama quinceañera, con la mosca tras la oreja.

Y en un arranque de rabia lujuriosa femenina, arrojó el aparato tan lejos como pudo, golpeándole la cabeza a un humilde señor que por allí circulaba.

Moraleja:
Si te cabreas con tu Smartphone, no lo arrojes lejos. NI tampoco muy cerca. Llámame al movil y te lo paso a recoger. El cargador también me lo quedaría, o cambio todo por un pack de limpieza para el cutis. Mi nº es: 696969696  Ext.9

16 oct 2012

La Dama de Cudillero

   2012 Cudillero (Asturias)

A ese sol teñido de rojo y apostado sobre los acantilados, le faltaba poco menos de una hora para despedirse hasta el día siguiente del bello pueblo de Cudillero.
En el hotelito donde nos hospedaríamos esa noche nos aconsejaron que no nos perdiéramos el paseo de los Miradores, que se desarrolla por la parte alta de la villa.
La fachada marítima de Cudillero, igual que la de muchas villas hermanas de todo el litoral cantábrico, es como un anfiteatro romano en el que el escenario es el puerto, con su escollera que lo abriga de los temporales y las gradas son las hileras de casitas de tres o cuatro plantas, pintadas en alegres colores y colocadas de tal manera que parecen apiladas unas encima de otras.
Las une un verdadero laberinto de pasadizos, en algunos puntos con menos de 1 m de ancho y un sinfín de escaleras que permiten acceder a los distintos subniveles de estos pasillos. De vez en cuando, el espacio se abre formando un mirador sobre el mar y los tejados de las casas situadas más abajo, compitiendo en belleza con algún mirador vecino. Debe haber cinco o seis. Nosotros sólo recorrimos cuatro de ellos.
Rebasamos el último escalón del cuarto mirador. Y digo último, no porque terminara la escalera en ese descansillo, sino porque me negué a seguir subiendo. Hacía rato que el “garrafón” de 5 litros que llevo atado a mi barriga desde hace unos años, me obligaba a resoplar y a cansarme más de lo debido. Es decir, me sobran unos quiilitos.
Con una envidia de la llamada “cochina” observaba a mi mujer, que a pesar de seguir con el puñetero tabaco subía mucho más fresca que yo.
En esas reflexiones me hallaba cuando oí una voz a mi espalda que me preguntó en un tono muy cordial si estaba cansado.
Me di la vuelta y vi ante mí una ancianita de unos 85 años o quizá alguno más, que me observaba entre curiosa y benevolente.
Le comenté que sí, que el pueblo era una preciosidad pero que debía ser agotador subir y bajar estas gradas cada día, y más para un anciano.
Ella me respondió que estaba lógicamente acostumbrada y que como no tenía prisa alguna, se tomaba todo el tiempo del mundo para ir subiendo, a la vez que se entretenía en charlar con sus vecinas.
Por un momento pensé en mi ciudad, Barcelona y en lo rápido que sucede todo allí. En seguida, me quité esos malos pensamientos de la cabeza. ¡¡Que agobio!!!
Echando una ojeada a ese sol que me esperaba para consentirme fotografiarlo en su fusión con la tierra, continué la conversación con esa mujer, mientras Teresa encendía otro pitillo.
Es curioso, en Barcelona procuro no encontrarme con ningún vecino de escalera. Aquí y en general cuando dejo mi ciudad, es lo primero que busco.
Pero hay veces que entrando en conversación con extraños, se mete la pata. Y es lo que hice yo cuando le comenté a la anciana las increíbles vistas que se disfrutaban desde ese pequeño patinejo donde estábamos y el maravilloso espectáculo que podría ofrecer una tormenta, o galerna, con el mar realmente bravo.
En ese momento, aquella viejecita que hasta entonces había permanecido apoyada en la barandilla de su patio, se irguió suavemente y levantó la cabeza mientras sus ojos se clavaban en el infinito, mucho más allá de la escollera. Unos ojos grandes, redondos, hundidos y de un profundo y llamativo azul, tan intenso como ese mar que sin duda dirigía y gobernaba su vida. También noté que se humedecían un tanto y sentí que quizá no debía haber hecho ese comentario.
Como espoleada por algo muy concreto y con una voz temblorosa y dulce empezó a contarnos un poco de la historia de su vida:

-“¿Ves esa escollera del fondo, hijo? – me dijo mientras la señalaba – Parece alta, ¿verdad? Pues no recuerdo las veces que he visto ese mar tan bravo y que tanto os gusta a turistas y fotógrafos, saltando por encima de ella y llevarse por delante algunos de esos coches aparcados ahí abajo y también las barcas del puerto”-
Haciendo una leve pausa, que sin duda agradeció su viejo corazón, continuó:
-“ Ese mar y esta vista que tanto admiráis y de la que tanto disfrutáis, para mí han sido motivo de angustia y sufrimiento cada día, todos los días de mi vida desde que tengo uso de razón”-
Yo la miraba fijamente, cada vez más interesado en ella. Incluso mi mujer apagó el cigarrillo, para prestarle atención.
-“Hijo, es normal que visitando por unas horas el pueblo, aprecies más que nada los colores y la belleza de este lugar. En ese aspecto, yo disfruto de Cudillero igual que tú.
Pero no puedes imaginarte qué duro es venir del colegio por la tarde y darle un beso a un padre que sale a la mar, a veces días o meses enteros y rezar a la Virgen por la noche, de la mano de mamá, pidiendo que vuelva vivo, mientras ambas perdemos nuestras miradas en ese horizonte.
No sabes cuánto se sufre cuando tu marido se despide de ti y de tu hijo y temes que ese beso y ese adiós sea el último, mientras cada noche la mirada busca inútilmente su barco en el horizonte, aun sabiendo que no lo puedes ver.
Ni te imaginas cómo late el corazón de una madre cuando ve alejarse del puerto el barco en el que se va a faenar su hijo y el escalofrío que recorre el cuerpo cuando piensas en la posibilidad, por remota que sea, de que se lo lleve el mar, mientras observas ese horizonte sin querer ver una mala señal.
Y no sabes cuánto y cuánto se sufre, después de toda una vida sufriendo, al ver que ese barco además de tener a tu hijo de pasajero, también se lleva a tu nieto…”-
Lo dejó aquí.
Se emocionó tanto que no fue capaz de continuar, pero siempre sin perder la compostura y con la mirada perdida en aquel horizonte tan responsable y conocedor de los secretos de su vida.
Seguramente su semblante ciertamente orgulloso y altivo y su abrumadora sencillez, a buen seguro la habían ayudado en un peregrinar tan duro, durísimo como era el suyo.
Era sin duda una valiente mujer que había sufrido varios roles en uno: hija, esposa, madre y abuela de pescadores.
Era una de aquellas numerosas y anónimas mujeres que vemos esculpidas en bronce o hierro en los paseos marítimos de muchísimos pueblos costeros. Cada una de esas estatuas encaradas al mar, buscan con su mirada perdida lo mismo que esta buena mujer: su horizonte particular, una parte de sí.
Mi mujer también se había emocionado. Y yo.
Me acerque a la anciana y me despedí, nos despedimos de ella, dándole un par de besos en las mejillas, sin preguntarle si alguno de estos varones, a los que deberíamos agradecer alguna vez su esfuerzo, se reunió con el mar por culpa de una de esas tormentas que tanto nos gusta fotografiar. No me atreví.
Ella nos devolvió los besos y nos deseó un buen viaje, mientras nos despedía con la mano. Incluso le vi esbozar una sonrisa.
Mientras bajábamos a paso ligero hacia la escollera para fotografiar una magnífica puesta de sol que ya empezaba, me percaté que no le había preguntado su nombre.
La verdad es que me hubiera gustado saberlo para poder hacer este escrito dirigiéndome a alguien en concreto, pero visto el porte y la clase que lucía esa buena anciana, se me ocurrió que mis ojos muy probablemente habían tenido el placer de ver y disfrutar de toda una Dama, la Dama de Cudillero.

6 sept 2012


Fumando espero

Barcelona, Raval.
24 de junio, San Juan. 13 h. Calles vacías. Soledad y silencio absolutos.

Txema apura su último pitillo, asomado en el agrietado balcón de aquella maloliente pensión de 3ª, que un mal amigo le recomendó seis meses atrás y que se había convertido en una ratonera de la que no podía escapar.
Su mirada divagaba a lo lejos, perdida en diversos rincones de una acera, donde junto a unos contenedores descansaban latas de cerveza, botellas de licor vacías, restos de confeti, serpentinas, carcasas de petardos, cañas huérfanas y otros restos de manchas de pólvora negra, entre las que se camuflaban las defecaciones de algún perro, cuyo amo no había sido capaz de retirar, a pesar de no ser un amputado de ambas manos.

Txema también tenía resaca. Y mucho sueño.
Pero no era debido a las lógicas juergas, verbenas y borracheras de una noche como la anterior, sino porque se había pasado las últimas 24 horas sentado en el único sofá de aquel antro, bebiendo hasta casi apurar una botella de whisky barato y fumando sin parar, con la intención de evadirse de una realidad sórdida y pegajosa como las noches de aquel horrible y seco verano. Una realidad que a esas horas del día, volvía a plantarse delante de sus ojos, más aún, dentro de su cerebro, recordándole que ya había regresado de su corto sueño.

Txema nació en Guernika un mes de abril de 1990. Buen estudiante, terminó la carrera de filología alemana por la Universidad de Bilbao hacía poco más de un año y con un espectacular promedio de 9,5.
Lleno de sueños, se despidió de su madre, viuda hacía tres años, mientras repasaba con su mirada aquel entorno rural que le vio crecer.
Se trasladaba a Barcelona para iniciar su vida laboral como profesor de alemán en una academia concertada de Nou Barris, en la que ganó merecidamente su plaza después de inundar la Península Ibérica con su curriculum (vitae, adjetivado así cuando existía vida en la Tierra). Su objetivo final era la universidad y obtener una cátedra en ella.

Aquellos primeros meses en su nueva ciudad adoptiva fueron difíciles, pero muy agradecidos. Vivía en un piso del ensanche de 150 m2 junto a otros cuatro compañeros. Se ganó el respeto de los demás profesores en la academia y poco a poco fue creciendo su círculo de amistades, relacionadas básicamente con el mundo docente. Incluso llegó a tener pareja estable, Sonia.
Pero su suerte empezó a cambiar aquella maldita madrugada de finales de enero, cuando un niñato tarado, lleno de alcohol y drogas hasta el flequillo embistió la scooter de Sonia a toda velocidad, dándose posteriormente a la fuga. Aquella chiquilla, preciosa, inteligente y llena de vida moría pocas horas después en un hospital con su mano derecha fundida en la de Txema.
Pasados dos meses, la maldita crisis se cebó en su academia. Los recortes afectaban seriamente la cofinanciación, obligando a los dos socios que la fundaron a cerrarla a cal y canto, dejando en la calle a 24 personas, entre ellas Txema.

La dureza de la situación social que se vivía en la ciudad y en todo el país impedía al chico encontrar algún trabajo que pudiera preciarse de ese nombre.
Iba trampeando la situación como podía, pero poco a poco su situación económica empeoró cuando agotó los pocos ahorros que tenía, hasta el punto de tener que abandonar el piso, ya que los otros muchachos que lo habitaban se quedaron también sin trabajo. Su madre, allá en Guernika, tenía lo justo para subsistir y no podía ayudarle.
Del grupo de amistades que tenía se quedó con tres, que estaban peor que él. El resto, le recordaba una vez tras otra su caída, con comentarios tan poco acertados como inconvenientes. Y es que la gente sigue sin saber discernir al pobre de la chusma (que, aunque parecida al primero, suele actuar de oficio).
Estaba literalmente sólo. Y también se sentía muy, muy sólo.

Mientras se deprimía por momentos pensando y auto complaciéndose en todas sus miserias, se dio cuenta que inconscientemente se había sentado en la barandilla del balcón, con su cuerpo encarado al vacío.
Un escalofrío intenso y prolongado recorrió su cuerpo, mientras permanecía agarrado a la barandilla con ambas manos. Pero, paralelamente, comenzó a sentir también un sentimiento muy contrario: cuanto más miraba hacia abajo, más le atraía la idea de lanzarse a ese vacío que, con un poco de suerte, le ayudaría a terminar con una pesadilla de la que no podía despertar.

Muy despacio, soltó su mano derecha. Empezó a sudar cuando la imagen de Sonia cruzó su cerebro.
Cuando se disponía a soltarse definitivamente para caer, su móvil empezó a sonar. A sonar, a sonar, a sonar… Mucho. Demasiado, para su gusto.

Con la mano que tenía libre se lo sacó del bolsillo de la camisa y se lo acercó al oído: -¡Digaaaa!- espetó con un tono ciertamente agresivo y molesto.
-¡No lo hagas! ¡Te pido por favor que no lo hagas! – le susurraba una voz al otro lado del auricular.
Txema palideció y como despertando bruscamente de ese peligroso círculo vicioso en el que se hallaba inmerso, dejó de mirar hacia abajo mientras trataba de agarrarse a la barandilla como podía para no caer. ¡Esa voz, esa voz…!¡Qué familiar le resultaba!...

-¿Porqué quieres hacerlo? – oía - ¿No decías siempre que querías ser como yo? ¿Por qué no lo intentas ahora que tienes ante ti tu prueba de fuego? ¿Acaso no has entendido aún que cada vez que caes tienes que saber levantarte? ¿Acaso no entiendes que con cada caída aprendes a ser más fuerte para superar la siguiente? –
La voz continuó: -¡Debes seguir adelante. Acabar ahora sería demasiado fácil. Piensa con objetividad y frialdad en tu futuro. Verás como encontrarás una salida digna para ti. Pero por encima de todo, quiero que nunca olvides cuánto te quiero, hijo mío!

La suave voz enmudeció y el teléfono móvil volvió a emitir su característico bip.
El jóven lloraba ahora como un niño. Jamás pensó que existiera nada más allá de esa vida miserable que conocía, pero allí estaba el testimonio de su padre, quien desde otra dimensión, desde algún lugar que a él le costaba mucho de entender y mucho más de imaginar, innegablemente le acababa de salvar la vida.
Ciertamente, porque Txema se dio la vuelta hacia el interior de la habitación, y sin pensárselo dos veces, cogió su maltrecha maleta y colocó en ella la poca ropa de que disponía.
Se acercó luego a la estantería, que pedía a gritos tres tornillos más para quedar bien sujeta y de un zarpazo recogió todos sus libros que siempre le acompañaban en sus peregrinaciones. Abrió con delicadeza aquella obra maestra de Hermann Hesse, “El lobo estepario” y más o menos por la mitad sustrajo los 840 € que aún le quedaban. Los últimos.
De paso, volvió a echar una ojeada a ese maravilloso libro del autor alemán: ¡Cuánto se le parecía ese melancólico joven que abandona un día la pensión donde vivía con su tía dentro de un ambiente burgués! ¡Cuan parecidas eran aquellas anotaciones que dejó al irse, con las desventuras de su propia vida!!!.

Colocó con mimo el libro dentro de la maleta, la cerró y la dejó junto a la puerta del pasillo.
Luego, puso dentro de un sobre los 300 € correspondientes al importe de la última mensualidad de la pensión, que vencía tres días después, anotando el nombre del casero y lo dejó suavemente sobre la mesita de noche.
Apuró los restos de comida que aún tenía en su pequeño Siemens de los ’80, increíblemente activo después de 33 años.
Se dirigió de nuevo al balcón, pero esta vez tan sólo para correr la cortina y conseguir algo más de intimidad.
Cogió el móvil y rescató de la agenda el teléfono de la compañía de autobuses Eurolines. Llamó y preguntó al empleado que salidas tenían previstas para última hora de la tarde. Había tres: una a Marsella, otra a Salzburg y la última a Düsseldorf. Fue esta última la que escogió y reservó.

Con todos los deberes hechos, Txema decidió hacer tiempo relajándose un poco. Se estiró en el maldito sofá, que ahora ya no le parecía tan horrible, colocó sus manos cruzadas tras la cabeza, apoyando allí su nuca y esbozó una leve sonrisa, la primera de los últimos días, mientras pensaba que en Düsseldorf, tan lejos de casa, seguramente podría volver a empezar.
Pensó también en el extraño hecho acaecido con el “retorno” de su padre, esa oportunísima conversación que le devolvió la serenidad y que estaba agradeciendo con un beso al aire.
La paz se apoderaba poco a poco de su cuerpo y su mente y en menos de cinco minutos, Txema dormía como un bendito... sin perder ni un ápice de su sonrisa.


 

15 jul 2012

Pablo Arias

Link para que disfrutéis de su galería en Flickr:
http://www.flickr.com/photos/fotos_de_pablo_arias/sets/

A Pablo lo conozco virtualmente, a través de su obra en Flickr.
Aún no he tenido el placer de verle en persona y marcarnos una jornada fotográfica en Madrid, donde él reside, o en Barcelona. lo mismo da, pero en absoluto descarto la oportunidad de poder hacerlo.
Lo que si es cierto, es que hace tiempo que me enamoré de la pulcritud, finura y equilibrio de su obra fotográfica y en cierta manera, también ha sido un poco mi maestro en el tema de la luz, tan difícil de conseguir con buen criterio y la administración de un color con el punto de saturación justo.
Pablo creo que debe estar en esta galeria de amigos por méritos sobrados. y nadie mejor que él mismo para definirse. Es por ello que adopto sus propias palabras de su perfil:

"Como todo buen aficionado, al principio fui autodidacta. Me gustaba la fotografía, pero no sabía muy bien porqué. Mi miopía desde muy pequeño, pudo ser una de las causas. Veía todo ligeramente desenfocado y me recordaban las fotos "maravillosas" que había en algunas revistas. No sé si por puro masoquismo, decidí que yo tenía que hacer fotos como aquellas. El caso es, que con este deseo de copiar mi propia visión, empezó a nacer en mí una afición que me ha acompañado durante toda la vida.

Fue primero con la Yashica de mi hermano. Más tarde con una Minolta SRT 101 que fuí a comprar a Canarias. Cuando llegó la era digital con varias compactas. Después con la Minolta Dimage Z1, la Nikon D50 y ahora con la Nikon D300. Con ellas, he ido aprendiendo, que independientemente de la cámara que se tenga entre manos, cualquier foto puede llegar a ser muy buena, si logras transmitir a quien la ve, esa idea que tienes en mente y que te ha llevado a realizarla".

Hasta la fecha ha colaborado con www.alsanchhoteles.com/blog, http://www.benidormclick.com/, http://www.zonaretiro.com/ y Grandes Espacios digital.

Úlitma colaboración con el programa de Canal 9 (La autonómica valenciana), "El poble del costat"
www.rtvv.es/va/elpobledelcostat/  y la página web de la ETSI de caminos canales y puertos.

Estos son los links a sus blogs:
vallemadrid.blogspot.com/
fraccionesdesegundo.blogspot.com/
pabloarias on 500px

14 jul 2012

Runa Simi

2012 Tossa de Mar (interior de la muralla)

El quechua o quichua es una familia de lenguas originaria de los Andes centrales que se extiende por la parte occidental de Sudamérica a través de siete países. Es hablada por unos 10 millones de personas y es la familia lingüística más extendida en Bolivia, Perú y Ecuador.
Hacia el S. XV, el llamado quechua clásico se convirtió en una importante lengua vehicular del Antiguo Perú y fue adoptado como lengua oficial por el Estado incaico. Esta variante fue la lengua más importante empleada para la catequesis de los indígenas durante la colonia. A inicios del S.XX, el quechua sufrió un retroceso por el avance del español a través de la escolarización del medio rural.
El autónimo de runa simi ("lengua de gente") está extendido en muchos representantes del conjunto quechua. Se ha sostenido que esta denominación correspondería a su original función de "lingua franca" entre las diversas poblaciones del centro del Antiguo Perú o bien a la oposición respecto a las lenguas habladas por la nobleza dominante.
Luego de la Conquista, el término "runa" sufrió una aculturación, ya que se tergiversó su sentido original de "ser humano" y se usó para designar a los indígenas. Es así que "runa simi" se puede traducir como lengua de indios, o cualquier lengua nativa, para diferenciarla del español (kastilla simi).
Actualmente el Quechua es oficial a nivel nacional en los estados de Ecuador, Perú y Bolivia. También se habla sin ser oficial a nivel nacional en regiones limítofes de Argentina y Chile.
El hecho de que el quechua se consolidara como "lingua franca" de la región andina dio lugar a que dentro de la lengua española ingresaran muchos quechuismos para describir las nuevas realidades que conocieron los conquistadores.
Además, el bilingüismo español-quechua hablado en los Andes, ha desarrollado la formación del español andino, así como la incorporación de fonemas castellanos en los dialectos waywash septentrionales y castellanismos a nivel panandino.
A todo ello, en un Estado conocido internacionalmente por su corruptela política y financiera, se sigue persiguiendo la lengua catalana de manera continuada y perseverante, encontrando su origen en esos mismos núcleos de corrupción antes mencionados.
Así viene sucediendo desde 1714, cuando por culpa de los Borbones y los desmanes de la Corte, España perdió sus territorios del norte de Catalunya (hoy la Cerdanya francesa y el Languedoc) y se vio obligada a refrendarlo por escrito firmando con Francia el vergonzoso Tratado de los Pirineos.

9 jul 2012

Sol Viento Libertad

Detalles técnicos de la foto original de la moto:

Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/8
Velocidad: 1/160
ISO: 100
Distancia focal: 24 mm
Calidad: RAW


 Las fotos que necesité para la composición 
  
              

              

Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regulo los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque. Poco, porque ya de por sí no había quedado mal.

En PS CS4:

Llevo la foto de la guitarra a capa de fondo, retoco muy poco los niveles, contraste, tono y saturación.
Creo una segunda capa en la que retoco el enfoque, centrándome en el soporte de las cuerdas, ya que es en ese punto donde debe haber más enfoque al ubicarse posteriormente la moto.
Acoplo capas.
Arrastro en el cuadro de capas la foto de la moto, manteniendo la guitarra como capa de fondo y sin tocar nada más, procedo a recortar el fondo del vehículo con la pluma, eliminando lo seleccionado, hasta qure asoma la guitarra. Terminado ésto, ubico la moto, rotándola un poco por detrás del soporte de las cuerdas.
Con la herramienta mover y manteniendo pulsada la tecla "Alt" duplico la moto, la dejo totalmente negra con los niveles y con Edición>Transformar>Distorsionar y luego lo mismo con Deformar, la dejo en el suelo. Eso será la sombra, teniendo en cuenta por donde llega la luz. Rebajo esta capa al 50%, le aplico la herramienta de Degradado en el modo blanco y negro, para conseguir que la sombra sea más potente bajo la moto, que un poco más allá. Aplico ahora un desenfoque gaussiano de 3 puntos. Ya tengo la sombra, que abarca también el soporte de las cuerdas de la guitarra, a cuyos botones de amarre aplico la goma de borrar para eliminar la sombra y destacarlos.
Ahora ya puedo corregir la moto. Como no quedó mal de origen, me decido a no toquetearla mucho, solo un poco los niveles y el enfoque.
Como veis, esta vez el proceso es simple y sin usar apenas filtros. Trabajo puro y duro de PS básico. 

Es hora de aplicar las texturas para culminar la creatividad de esta composición. Escojo primero una textura de arena, la arrastro como capa entre la sombra de la moto y la capa de fondo (la guitarra) y la desaturo un poco, buscando el color parecido a la arena de las playas californianas y su majestuosa luz, que consigo con los niveles. Con la goma de borrar toco aquí y allá para fusionarla con la guitarra.
Aplico ahora en una nueva capa, colocada por encima de la anterior, una textura de cielo, que convenientemente corregida origina una ligera confusión de cielo/mar. La corrijo de tonos y con la goma de borrar, la fusiono con la arena.
NO aplico modo de fusión ninguno y es importante recordar que todo se desarrolla por debajo de la capa de la sombra de la moto, que, a su vez, también está ubicada por debajo de la moto original.
Remato cuatro detallitos y acoplo las capas, guardando en TIFF sin compresión, para futuras manipulaciones en papel.

26 jun 2012

Os de Balaguer (Lleida)


Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/8
Velocidad: 1/100
ISO: 400
Distancia focal: 100 mm
Calidad: RAW + máxima calidad


Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regular los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque

En PS CS4:

Recorto la foto para recomponerla y lsa roto a la izquierda para mejorar la vertical (había quedado algo caída hacia la derecha). Luego creo una máscara de capa para preservar las edificaciones y poder aplicar un desenfoque gaussiano al fondo.


Realizado esto y en esa misma capa, retoco los verdes y azules del fondo con la opción "Corrección Selectiva" de PS, al objeto de matar un poco esos colores.

Duplico esta misma capa y mediante máscara, corrijo el cielo en tonos y color y aplico también un poco de desenfoque gaussiano, ya que aún se notaba algo de ruido después de la corrección con RAW.

Vuelvo a la capa de fondo y le aplico el filtro Redinamix en poca proporción para resaltar zonas que habían quedado algo oscuras.

En la misma capa y con el filtro Nik, aplico el "Tonal Contrast" para darle más realce a los edificios. Creo luego una capa en la que aplico un filtro Fractalius un poco agresivo esta vez, dejando esta capa con una opacidad del 60% y modo de fusión en "Multiplicar"
Acoplo capas.

Abro nueva capa y coloco una textura de archivo (papel viejo), y borro donde están los edificios para que no se vean afectados por la textura. Dejo la capa al 40% en modo de fusión "Multiplicar"

Acoplo capas y guardo un original en TIFF sin compresión (para futura edición en papel) y otra copia en JPG.

14 jun 2012

KALA


Maite (Kala), creadora del grupo fotográfico Petjades Mediterànies y amante ferviente de los animales, es uno de los personajes más peculiares que he conocido, como mujer y como fotógrafa.
Esta divertida vilassarenca (de Vilassar de Mar) se define a sí misma como amateur autodidacta y le importa poco la técnica fotográfica. Ello no quiere decir que no sepa lo necesario para manejar una cámara compleja. Simplemente, otorga a este punto una importancia relativa porque la cámara es utilizada sólo como un instrumento necesario para que se exprese su corazón sin tener que explicar con palabras aquello que siente (aunque lo puede hacer muy bien).
Tiene el arte y la sensibilidad de saber notar que la Naturaleza le regala bellos instantes cada día, desde las olas de su Mediterráneo natal, hasta la sonrisa de alguien que pasa. Y necesita como el aire que respira congelar esos momentos para siempre, para sentirse viva y creo que también para sentirse agradecida con esos regalos y así ir llenando poco a poco el álbum de su particular universo con unos cromos coloristas y llenos de vida.
Como nos sucede a casi todos los artistas (y el que diga lo contrario, miente) le encanta dejar huella de su paso por este mundo y cree que con la fotografía lo puede hacer y también puede ayudar a otros a ser felices a través de su obra.
Realmente, no necesita para nada de grandes técnicas de retoque. Las anécdotas al respecto con las que nos divierte a menudo lo demuestran.
Y no lo necesita porque la composición, el encuadre y el equilibrio que tienen sus trabajos, así como las ganas de transmitir, de pegar fuerte allí donde duele, son sus grandes armas, ejercidas a veces de manera inconsciente porque es cierto que su corazón es quien habla.
En lo concerniente a retratos y fotografía de detalles es realmente buena. Sabe captar como nadie el momento más adecuado. Dejarte fotografiar por ella, es casi una garantía de que quedarás favorecido.
En la actualidad es militante activa en la entidad Viladona de Vilassar de Mar, donde realiza exposiciones conjuntas de fotografía y otras diversas actividades sociales que representan la otra vertiente importante de trabajo de esta mujer y de la que el Consistorio de la Villa debería enorgullecerse. Y quizá demostrarlo con un poco más de apoyo.
Aún a riesgo de ser apedreado, yo la redefiniría como una mezcla de Heidi y abeja Maya, con la suficiente madurez y reveses recibidos como para no creérselo en exceso.
Es todo un orgullo haber caminado junto a ella estos tres últimos años y reconozco haber aprendido cosas fundamentales para mi equilibrio que sólo seres como KALA son capaces de transmitir.
Os dejo el link a su Blog para que disfrutéis de su obra. Pero hacedlo con tranquilidad y buena sintonía con vuestro interior para poder exprimir toda la esencia de esas fotos.

28 may 2012

El salt del Bisbe (Berguedà)


Cámara: CANON EOS 500D
Diafragma: f/5
Velocidad: 1/60
ISO: 400
Distancia focal: 18 mm
Balance de blanco: Manual
Calidad: RAW + máxima calidad

Se hizo una segunda toma:
Diafragma: f/13
Velocidad: 1/2 seg
ISO: 100
Distancia focal: 18 mm
para conseguir el efecto seda en la cascada, pero al no llevar el trípode (error grave) la foto quedó trepidada, aún apoyando la cámara en una piedra. Rescatamos la cascada, que quedó como deseaba y además era el objeto de esta toma.

Retoque fotográfico realizado:

Con el revelador RAW:
Regular los parámetros para recuperar luces, curvas de nivel, tonos y enfoque

En PS CS4:

-En la foto original, aplico el filtro Redinamix, con unos valores suaves, para revitalizar las zonas más sombreadas y corrijo un poco la saturación, desaturando.
- Con el filtro Nik aplico un Tonal Contrast, dejando la capa al 65%. Acoplo capas
- En una nueva capa, aplico el Lápiz nº 2 de Tiffen, con una opacidad del 15% y en modo multiplicar. Acoplo capas.
- En una nueva capa, aplico un Fractalius, con los valores que tengo siempre por defecto y dejo la capa al 20% de opacidad y modo multiplicar.
-Como llega un momento en el que me encuentro perdido, pido socorro al Maestro Lombart, quien me sugiere que me he pasado de nitidez y contrastes en el fondo (rocas y flora), y la foto hace daño a la vista. A veces, como dice Andreu Gual, menos es más. Corrijo este defecto aplicando un Glamour Glow de Nik y una serie de pequeños desenfoques (hasta 4 veces) en el resto de la foto, llegando a un punto que me parece adecuado.
-Aplico ahora una textura de archivo (viñeta oscurecedora de esquinas) al 40% de opacidad y en modo Multiplicar. Acoplo capas.
-Abro cuatro nuevas capas de fondo y en cada una de ellas corrijo un color (verde, rojo, amarillo, negros) enmascarando o borrando el resto de la capa. Ahora me gusta lo que veo y acoplo capas.
- Sólo me resta recortar la cascada en efecto seda e incorporarla a la foto master. La retoco un poco con un desenfoque gaussiano, sobre todo por la parte de arriba y la recupero un poco más de blancos con  Ajustes > Sombras / iluminaciones, quitando un poco de dominante azul en el agua. Acoplo capas y doy por finalizada la foto.
Guardo en JPG

Fotos Originales